viernes, 1 de marzo de 2024

Un acercamiento a la historia de la antigua Roma


Desde los orígenes al final de la monarquía
Todo el mundo recuerda el inicio de la Eneida de Virgilio, y tiene en la cabeza esa imagen del héroe Eneas, abandonando la ciudad incendiada de Troya, cargando con su padre, el viejo Anquises, sobre sus hombros y su hijo Ascanio cogido de la mano. Seguirán las peripecias por el Mediterráneo hasta llegar a las tierras de la Península Itálica. Según una de ellas, Eneas llega a Cartago y se enamora de Dido, pero la felicidad del héroe es imposible pues en sueños los dioses le recuerdan su objetivo, fundar una nueva ciudad, y abandona a Dido, quien destrozada e incapaz de comprender, se suicida. A posteriori, la anécdota sirve para justificar el odio ancestral entre romanos y cartagineses que intentaron aniquilarse mutuamente en las Guerras PúnicasVirgilio había recogido el desafío de Augusto de encargarle una epopeya que plasmara un origen glorioso de la civilización romana, a la altura de la Ilíada y la Odisea griegas. No podía ser menos, pues Roma ya había doblegado a Grecia y las antiguas polis formaban parte ahora del imperio.

Pompeo Girolamo Batoni, Eneas huye de Troya, ca. 1753

Pompeo Girolamo Batoni, Eneas huye de Troya, ca. 1753 | Cebreros Literario (wordpress.com)

El problema es que Roma ya tenía otro origen legendario, quizá más prosaico, pero no por ello menos novelesco, que no era otro que la leyenda de Rómulo y Remo, abandonados al nacer y criados por una loba. Mary Beard ve entre los dos posibles orígenes una contradicción en las fechas. La Guerra de Troya se sitúa en el siglo XII a. C., mientras que la fundación de Roma se data en el 753 a. C. Una solución de compromiso para hacer compatibles ambas teorías fue negar que Eneas fundara Roma, admitir que llegara a tierras itálicas y fundara la ciudad de Lavinio; después su hijo Ascanio fundaría Alba Longa y su linaje se asentaría en la monarquía, hasta que llegó el momento en que el rey legítimo Numitor fue destronado por su hermano Amulio. Para permanecer en el trono mandó matar a los hijos varones de Numitor; y a su única hija, Rea Silvia, la obligó a convertirse en Virgen Vestal, de manera que no pudiera tener hijos que reclamaran el trono en el futuro. Pero Marte se enamoró de ella y de su unión nacieron  Rómulo y Remo, pese a los intentos de su tío de acabar con la vida de la madre primero y de los hijos al nacer. En lugar de ser asesinados, los hermanos fueron abandonados en un cesto en el río Tíber. Era imposible que sobrevivieran. En ese momento la loba Luperca los amamantó junto al resto de su camada, fueron criados por el pastor Fáustulo y su esposa Aca Larentia. Se ha hecho una interpretación de que la loba o Luperca sea el apodo a una mujer “de mala vida”, una prostituta. Y en ese sentido se la identifica con Aca Larentia, la esposa del pastor Fáustulo, de quien en fuentes se dice que vendía su cuerpo por dinero. Así, la leyenda de la loba procedería de una confusión con una mujer a la que llamaban loba. 


https://es.wikipedia.org/wiki/Luperca

Se puede ver en los Museos capitolinos

Rómulo y Remo crecieron como unos jóvenes aguerridos y luchadores que causaban terror con sus saqueos al mando de una pandilla de delincuentes. En un momento dado se vengaron del rey que había ordenado su muerte cuando eran pequeños y repusieron en el trono de Alba Longa a Numitor, el monarca legítimo. Después de esto, decidieron fundar una nueva ciudad. Como ambos no podían gobernar “ex aequo” se tuvieron en cuenta los augurios de las aves para decidir quién sería rey. Se decidió que lo fuera Rómulo pues más aves, en concreto 12 buitres, habían volado durante su turno que durante el lapso de tiempo que se había concedido a Remo (solo 6 buitres). Posteriormente, la pugna entre ellos por decidir la ubicación de la ciudad y la falta de respeto de Remo que saltó la línea que había elegido Rómulo para levantar los muros y que tenían un carácter sagrado para él, hizo que Rómulo lo asesinara y así se consumó el fratricidio.

De la época arcaica de la monarquía se habla de la aceptación de cualquiera como ciudadano libre, lo que atrajo a delincuentes, esclavos fugados y personas que buscaban una nueva oportunidad. El rumor sobre el tipo de habitantes generó el rechazó de personas respetables a establecerse allí y sobre todo influyó en una falta alarmante de mujeres, en las cuales basar el futuro crecimiento de población. Roma trasladó propuestas de matrimonio a familias de los reinos vecinos para emparentar a sus hijas en edad casadera con hombres romanos. La negativa tajante de estos provocó la estratagema de Rómulo de convocar unos juegos en honor de los dioses e invitar a los reinos vecinos a disfrutar de la prosperidad de la nueva ciudad. Una vez allí, a una orden de Rómulo, los romanos se lanzaron a secuestrar y llevarse por la fuerza a las mujeres que habían asistido como invitadas en compañía de sus familiares. Este episodio es conocido como rapto de las sabinas. Así lo reflejó el pintor Nicolás Poussin en el siguiente cuadro pintado entre 1637 y 1638.

            https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/73/Poussin_RapeSabineLouvre.jpg

Una curiosidad: Picasso entre los años 1962 y 1963 Picasso pintó esta interpretación del cuadro de Poussin. Por aquella época, se había desatado la crisis de los misiles de Cuba en plena Guerra Fría entre EEUU y la URSS. Picasso tenía ya más de 80 años y con su obra quiere hacer un alegato a favor de la paz, mostrando una vez más los horrores de la guerra. Hemos tomado la información y la imagen que insertamos a continuación del blog Arqueología en mi jardín.

https://arqueologiaenmijardin.blogspot.com/2016/02/el-rapto-de-las-sabinas-de-picasso.html

El pintor Jacques Louis David pintó en 1799 un cuadro sobre el mismo tema. En este caso las sabinas con sus hijos (niños y bebés) se adentran en el campo de batalla y piden que pare la guerra entre sus maridos (los romanos) por un lado y sus padres y hermanos (sabinos) por otro, porque sean quienes sean los vencedores, ellas van a perder a seres queridos y sus hijos se quedarán sin padres o sin tíos y abuelos.


https://es.wikipedia.org/wiki/Rapto_de_las_sabinas#/media/Archivo:F0440_Louvre_JL_David_Sabines_INV3691_rwk.jpg

Durante esta época se produjeron batallas contra pueblos vecinos como los latinos (en origen, esta palabra significa “procedente del Lacio”), los sabinos, los albanos, los etruscos. La sucesión de reyes Numa Pompilio, Anco Marcio, Lucio Tarquinio Prisco y el papel de su mujer Tanaquil, mujer ducha en la interpretación de los augurios, la sucesión del Rey por el esclavo Servio Tulio, quién fue aupado por los reyes al poder tras presenciar en la niñez de Servio Tulio un hecho sobrenatural, como una llama que le rodeaba la cabeza sin quemarle. Otras fuentes cuentan que la madre de Servio Tulio, la esclava Ocrisia, fue fecundada por un pene volante que se apareció en el palacio del rey Tarquinio. Ambas leyendas tratan de explicar que una persona de origen humilde, un esclavo, llegara a ser rey de Roma.

Se habla de la manera despreciable como Tarquinio el Soberbio, de la estirpe de los tarquinios,  llegó al poder, asesinando a su suegro Servio Tulio, con la ayuda de su mujer e hija de Servio, Tulia. Se dice cómo basó su reinado en el terror de sus súbditos y cómo el episodio de la violación de Lucrecia cometida por Tarquinio Sexto, hijo del rey Tarquinio el Soberbio, precipitó el final de la monarquía. Se nombró la República como forma de gobierno preferida y dos cónsules que tendrían que ponerse de acuerdo para tomar las decisiones del estado.

Tarquinio y Lucrecia es una obra al óleo finalizada en 1571, por el pintor italiano Tiziano, cuando el artista ya contaba más de 80 años. Era destinada al monarca español Felipe II. Se encuentra en el museo Fitzwilliam de Reino Unido. Fuente: Wikipedia.

https://es.wikipedia.org/wiki/Tarquinio_y_Lucrecia


miércoles, 16 de noviembre de 2022

Los europeos, de Orlando Figes

 


    Si un libro tiene cabida en este blog es este por su celebración de lo cultural en todas sus manifestaciones. Por si esta razón no bastara, en tiempos del Brexit, el británico Orlando Figes hace una bonita defensa del deseo de unidad y camaradería que recorrió Europa a mediados del siglo XIX, antes de que la guerra entre Francia y Prusia de 1870 primero y, más tarde, la "Grand Guèrre", se llevaran por delante todos estos sueños de concordia. Además de su minucioso trabajo de historiador, Figes, innegable apasionado de la música y, más concretamente, de la ópera, ofrece esta apoteosis de la cultura europea decimonónica apoyándose en numerosos datos y haciendo un análisis certero de la sociedad de ese tiempo. Los europeos, ofrece un recorrido por los cambios que goza la sociedad del XIX (con el auge del ferrocarril y el tendido de miles de kilómetros buscando la interconexión entre las principales ciudades europeas, los avances en la producción industrial), no enfocado a subrayar los hechos históricos sino a celebrar el bienestar social que produjo la multitud de manifestaciones culturales que cambiaron a la sociedad europea del siglo XIX.


     Cierto es que este bienestar no llegó a todos los estratos sociales por igual, quien disfrutó de todo este estallido cultural compartido en forma de literatura, música, pintura, teatro y museos fue la alta sociedad. Pero algunos fenómenos como el abaratamiento de los libros, el acceso a la educación de las clases medias y la elección de la música como ocio preferido y complemento a la formación de los hijos (un número creciente de pianos adornaban los salones de estas familias burguesas) y el boyante negocio editorial de la venta de partituras a particulares para la práctica personal o las clases particulares de música dan buena prueba de ello. La perspectiva de género es interesante en este aspecto. Las hijas de estas familias de clase media son las que mayoritariamente cultivan su gusto musical mediante la escucha y, sobre todo, la práctica para dominar un instrumento. En novelas como Pride and prejudice, de Jane Austen, encontramos la evidencia de que familias de no muy elevado nivel econónimo afrontaban la compra de un piano por la mezcla de ocio y oportunidad de formación musical que proporcionaba. Sin embargo, estamos a punto de hablar de ella, la protagonista de nuestro libro: Pauline Viardot, nacida Pauline García, fue un genio musical dotada del mayor virtuosismo que desde su infancia vio reconocido en la interpretación, pero sintió como le era vedado el terreno de la composición, que pertenecía en exclusiva a los hombres. No fue la única. De igual manera, Clara Schumann, intérprete consumada, ve lastradas sus incursiones en la composición a partir de juicios severos que procedían de personas cercanas, entre ellas, su marido. Ella los aceptó y renunció a componer. 

     La ciudad desde la que se dirige esta eclosión cultural es París y los personajes elegidos para contarnos la vida de esta alta sociedad europea son el triángulo amoroso formado por el intelectual Louis Viardot, la ya citada Pauline García (que tras su matrimonio asumiría el apellido Viardot) y el escritor ruso Iván Turguénev. Pauline, que es descrita por numerosos testimonios, como una belleza poco usual, tras rechazar a diferentes pretendientes, acepta a Louis (de mayor edad que ella), porque, como aconseja su amiga George Sand, reúne las condiciones idóneas de la figura masculina que necesita Pauline: es un trasunto de la figura paterna fallecida cuando Pauline tenía solo 11 años (Pauline debió superar también la muerte de hermana María Malibrán, cinco años después de la de su padre, y considerada una estrella emergente de la canción; en su debut Pauline gozó y a la vez sufrió el reto de demostrar que podía cantar a la altura de su hermana), es un intelectual, y un agente de artistas avezado y con contactos, capaz de conseguir los mejores contratos para su representada; es, por último, un hombre acomodado y con fortuna, y, presumiblemente, un correcto gestor del patrimonio que amasará Pauline a lo largo de su trayectoria artística. 

      Al principio del libro, se habla del auge de los compositores italianos en la ópera de París. A la altura de 1843 reinan Donizetti, Bellini y, sobre todo, Rossini. Unos años después (era algo más joven que ellos) Verdi arrasaría. Con gran profusión de datos (Orlando Figes aporta numerosos testimonios de la remuneración de los compositores por sus obras, de los cantantes de ópera por sus representaciones, la que reciben los editores y libreros por la impresión de libros, la de los pintores y su relación con representantes, mecenas y galeristas), asistimos al reinado de la ópera y la música clásica en París, al nacimiento de la fotografía y su evolución, las primeras exposiciones universales, la evolución de la pintura desde la escuela de Barbizon hasta el impresionismo al final de siglo. Son numerosos los hombres que se entrecruzan en el camino de nuestra protagonista. Un compositor tan celebrado en su época como denostado más tarde, Meyerbeer, sintió devoción por ella. Otros cayeron rendidos a sus pies, como el compositor Berlioz, quien tal vez no vio recompensados sus anhelos. Sabemos de la existencia de relaciones amorosas discretas con hombres tan relevantes como los compositores Gounod o Rietz. De los testimonios acerca de la reacción de su marido a este respecto pueden deducirse una actitud moderna por su discreción y modo de conducirse. Después de Louis Viardot, o tal vez a la par que él, el otro gran hombre con quien compartió la diva su corazón fue el escritor ruso Iván Turguénev, con quien mantuvo una relación amorosa de décadas, con sus idas y venidas y acercamientos y alejamientos. Los rumores los acompañaron durante todo ese tiempo y llegaron a sugerir que el escritor ruso era, en realidad, el padre de uno o más de los hijos de Pauline.
 

 
     En lo cultural, el desfile de personalidades por casa de los Viardot no cesa. A las veladas organizadas por Madame Viardot acudían Dickens y Flaubert. También parejas como la formada por Georges Sand y su amor secreto Chopin; el matrimonio Robert y Clara Schumann. Los temas transversales a veces son de hondo alcance. A Rusia se le dirige una mirada de calado, donde se analiza su relación con Europa, un tira y afloja que va desde la admiración al conflicto. Y la evolución literaria en menos de cien años que llevará desde los inicios de Gogol o Pushkin, con Turguénev como intermediario, hasta la explosión de genios como Tolstoi y Dostoyevski. En cada una de las ciudades donde viven o trabajan de forma continuada los Viardot, presenciamos la vida cultural del momento como espectadores de lujo. Las giras de Mme. Viardot por Rusia nos permiten conocer de primera mano la fascinación de los rusos por la música italiana. Buscando a la par esplendor cultural y provecho económico, desde París se mudan los Viardot a Baden Baden y somos copartícipes de la Europa de los balnearios y la vida cultural alemana (imposible no recordar la lectura de Thomas Mann y su Montaña mágica, de la que hemos tratado en este blog). Todo este sueño de cosmopolitismo cultural, este clima de concordia que ilusiona en pensar en una clase social europea común, se tuerce en la guerra franco-prusiana que estalla en 1870. Los antiguos camaradas unidos por sus afinidades culturales se vuelven enemigos. Y los Viardot cambian Baden Baden por Londres. Louis Viardot es de origen francés y la familia ya no será aceptada por sus vecinos alemanes, ni siquiera al final de la guerra. Malvenden la casa alemana y vuelven a París. La culpa entre otros factores será del nacionalismo y tanto Pauline como Turguénev sufren al comprobar cómo el genio musical Wagner, portador de la "música del futuro" es capaz, a la vez de crear tanta belleza, de exacerbar los sentimientos nacionalistas alemanes con ideas antisemitas y antieuropeas.
 
En la última parte del libro, los Viardot encuentran otro lugar de disfrute cultural, en este caso, a las afueras de París, Bougival,  paraíso elegido por los impresionistas, donde compran una nueva mansión en esta ocasión más modesta que las anteriores, y Turguénev se construye una dacha en el terreno circundante. Es el capítulo para los momentos luctuosos. Asistimos a la muerte de Flaubert (una de las personas más queridas por Turguénev), de Víctor Hugo. Y finalmente a la disolución de nuestro trío protagonista tras la muerte con unas pocas semanas de diferencia de Louis Viardot y de Turguénev. Desesperada por la muerte de los dos hombres de su vida, Pauline se arrojó por una ventana de su vivienda. Afortunadamente, fracasó en su intento de quitarse y la vida y aún sobreviviría a sus amados 17 años, en los que siguió siendo una personalidad de la música y de las artes en París: continuó con las veladas musicales y culturales a las que asistían la "crème de la créme" de la sociedad parisina, se erigió en valedora del testamento literario de Turguénev, entre sus alumnas, surgieron numerosas estrellas de la ópera. En diciembre de 1909, unos meses antes del fallecimiento de Madame Viardot encontramos una síntesis estupenda de la vida de esta en las siguientes palabras del compositor Camille Saint-Saëns:

"De cuántos cambios ha sido usted testigo en su vida: El ferrocarril, el barco de vapor, el telégrafo, las farolas de gas, el telegrama y la luz eléctrica... Los ha visto aparecer y ahora hay automóviles que se mueven solos, telégrafos que hablan y aviones... ¡Y cuántas transformaciones en el campo del arte! Cuando usted hizo su debut, Rossini, Bellini y demás se encontraban en el apogeo de su gloria; después, vio el brillante reinado de Meyerbeer, cómo -y de entre qué neblina- surgía el arte de Richard Wagner."



 

lunes, 12 de septiembre de 2022

Un paseo del prerrománico asturiano al románico leonés.

 


    
     Según se cuenta en la guía Anaya Las rutas del románico en España, de Jaime Cobreros, el románico en España empezó de forma diferente a como lo hizo en otros países europeos. A los terrores por el fin del milenio, en la península Ibérica debía añadirse la presencia musulmana durante algunos siglos antes y otros cuantos posteriores al cambio de milenio, con distinta repercusión: positiva al adoptar el estilo arquitectónico mozárabe tras el periodo de vigencia del visigótico; negativa por el terror a las incursiones de tantos caudillos árabes, desde los principios del siglo VIII hasta el temido Almanzor, capaz tanto de prender fuego a Barcelona como de entrar a caballo en la catedral de Santiago de Compostela. El románico en España es fruto, por un lado, de un arte "evolucionado, coherente y singular" (tales se muestran en este artículo las construcciones asturianas del monte Naranco); por otro, de una doble vía de entrada en España: por Cataluña, con influencia lombarda, cristalizando en una serie de edificaciones en las comarcas pirenaicas medievales, de las cuales destacamos como la joya de la corona a la maravillosa Sant Climent de Taüll, que hemos tenido la suerte de visitar y de la que hablaremos en este blog cuando la ocasión sea propicia y el camino de Santiago (nos ocuparemos en el presente artículo de esta vía de entrada).

     Hoy proponemos una pequeña ruta por el espacio y por el tiempo, de Asturias a León, del arte prerrománico al románico, también una réplica del avance cristiano hacia el sur, de una etapa de auge cerca de Oviedo, con el levantamiento de los edificios en la falda del monte Naranco, hasta el nombramiento de León como capital del reino. Empecemos.

     Nuestra ruta comienza en Asturias, el año 718 en que Pelayo (fuera éste noble visigodo o príncipe astur) es nombrado rey. Se inicia un arduo proceso que durará siglos y que se ha conocido como Reconquista. Sobredimensionada la primera victoria cristiana en Covadonga en 722 sobre los musulmanes, la realidad es que el norte peninsular era de escaso interés para estos, por lo que no resultó difícil a los descendientes Alfonso I y Alfonso II crear un reino alrededor de Oviedo llamado Reino de Asturias ("ordo ovetensis") y algunos edificios acordes a la relevancia de la capital del reino, que se enmarcan en el prerrománico. Consideramos arte prerrománico a aquel que se produce entre el siglo VI y el XI. A la vez sirve de puente entre la antigüedad clásica y los movimientos considerados típicamente medievales: el arte románico y el arte gótico.En este sentido, debemos a Alfonso II (789-842) el impulso cultural que concluye con  la Cámara Santa y alguna pequeña iglesia desaparecida como San Tirso o la de San Julián de los Prados o de Santullano (que se conserva e incorpora ya algunos de los elementos claves del arte románico).

     Su hijo Ramiro I ocupa el puesto duodécimo en la lista de reyes asturianos a partir de Pelayo. Llegó al trono en el año 842 cuando ya había cumplido los 50 años y además de guerrero experimentado y firme continuador del avance de los ejércitos cristianos, fue protector de las artes y lo demostró levantando en la falda del monte Naranco, a tiro de piedra de Oviedo, las construcciones más brillantes del prerrománico asturiano. Nos detenemos en el palacio de Santa María del Naranco y la iglesia de San Miguel de Lillo. 


 
     El primero de ambos presenta la peculiaridad de ser Aula Regia y único ejemplo conservado de salón real de una corte en toda Europa (se mencionan otras como el Aula Regia de Carlomagno en Aquisgrán). Presenta dos plantas: en la inferior se alojaría la guardia real y los criados, en tanto que la superior iría destinada a comedor y dormitorios del rey, nobles y escuderos en un gran espacio diáfano no segmentado por muros.

     En cuanto a San Miguel de Lillo, levantada con piedra y argamasa, llama la atención al recién llegado su disposición vertical con una planta cuadrangular de reducidísimas dimensiones en comparación con su altura. No hay que llevarse a engaño, dicha imagen no se correspondía con el diseño original, del que solo se conserva la entrada, pórtico más tribuna y el primer tramo abovedado de la iglesia. Las dos terceras partes del edificio se derrumbaron por problemas con el terreno al poco tiempo de ser construido y a prinicipios del siglo XII se añadió un ábside configurando la imagen chocante que tiene en la actualidad. Protegida por la UNESCO desde 1985, presenta la novedad técnica de sustituir los pilares por columnas en la separación de las naves.

     Completa nuestro trío de ases del prerrománico asturiano la iglesia de Santa Cristina de Lena, la encontraremos partiendo del monte Naranco y dejando atrás Oviedo tras recorrer 38 kilómetros por la A-66 en dirección a León. Es una iglesuela encantadora de la que conoceremos más en el siguiente enlace: https://www.arteguias.com/iglesia/santacristinadelena.htm


     Fijando León como nuestro siguiente destino, nos incorporamos brevemente a la A-66 para abandonarla unos kilómetros más adelante buscando la N-630 en dirección puerto de Pajares. Por más que nos pueda la impaciencia, recomendamos una parada en lo alto del puerto de Pajares, para disfrutar de las maravillosas vistas, y la cadena montañosa que hace de frontera natural entre el Principado de Asturias y la provincia de León. Los kilómetros de subida han sido lentos y revirados pero ya estamos en lo más alto. Apenas nos separa un kilómetro en descenso de la Colegiata Santa María de Arbás del Puerto, que encontraremos a la izquierda.



     Si comenzamos por la historia, hemos de aclarar que el auge de Santa María de Arbás se debió a la popularización de la variante del Camino de Santiago que une León con San Salvador de Oviedo, el conocido Camino Asturiano, cuya vigencia deja prueba en el dicho popular "quien va a Santiago y no a San Salvador, visita al criado y deja al señor", pasando por Lena (acabamos de hablar de ella) y Mieres. Y desde el siglo XII una comunidad monástica acogió peregrinos de paso hacia Oviedo que habían de subir el puerto de Pajares. Concretamente, desde 1216 se levanta este conjunto arquitectónico que pertenece al estilo románico tardío. El pórtico actual data del siglo XVIII, se halla junto a la carretera, y cubre una portada que consta de un arco de medio punto y tres arquivoltas apoyadas en semicolumnas. Tiene una planta basilical de tres naves, la central cubierta con bóveda de crucería, las dos laterales con bóvedas de arista. Las tres naves están rematadas en tres ábsides, el central semicircular en tanto que los dos laterales tienen forma rectangular. El interior está dividido por pilares con columnas. Cabe destacar el la semicúpula del ábside central de estilo gótico (como puede apreciarse en la fotografía inferior).



     Tras dejar atrás Santa María de Arbás nos separan 57 kilómetros de León por la carretera N-630. Con carretera en buen estado, se nos hace más ligero que el trayecto anterior desde Santa Cristina de Lena al puerto de Pajares. La alternativa es la autopista de peaje AP 66, que comunica por 13,75€ Pola de Lena con León. 

     Como se cuenta en el blog Curiosidades de la historia no se puede saber en qué momento cambia la capital de un reino (es frecuente que un rey cambie su residencia y eso implica el cambio en la ubicación de la corte, pero no siempre estos cambios son permanentes). Podemos señalar el año 910 y la muerte del rey Alfonso III como la finalización del "ordo ovetensis" y el traslado de la capital de Oviedo a León y el inicio del "ordo leonensis". Por esta época León adquiere relevancia como lugar de paso obligado en la ruta del Camino de Santiago.

     A la llegada a León, nuestro objetivo es la Real Colegiata de san Isidoro, uno de los mejores ejemplos de románico pleno que podemos encontrar en España. La implantación del estilo románico en León estuvo directamente relacionado con la llegada de la dinastía de Sancho el Fuerte de Navarra, sucesora de la antigua asturiano-leonesa. A partir de  un antiguo monasterio en estilo mozárabe del siglo IX consagrado a San Juan Bautista, dos circunstancias van a cambiar el destino del solar en que se había levantado. Primero, Fernando I obtiene del rey musulmán de Sevilla las reliquias de San Isidoro, antiguo obispo de la ciudad. Segundo, es el lugar que eligen los reyes Fernando I y Sancha como sepultura. A la antigua iglesia se le añade el Panteón Real en el último tercio del siglo XI, que es la dependencia más antigua conservada del conjunto tal y como luce actualmente, y posteriormente se rehace la iglesia, esta vez en piedra y en un estilo diferente, que hoy consideramos románico pleno, a cuya consagración a mitad del siglo XII asiste la plana mayor de la monarquía leonesa. En Wikipedia podemos encontrar información detallada en el siguiente enlace.


     Pero no solo de románico vive el hombre: en nuestra estancia en Asturias hemos conocido algunos enclaves maravillosos como Cudillero, la playa de San Pedro de la Ribera, cabo Vidio, la playa del Silencio y Luarca. También descubrimos el punto de llegada y de salida de las etapas 22 y 23 del Camino de Santiago en su variante del Camino del Norte. Nos referimos a Soto de Luiña. Hay cerca de este pueblo, apenas a 3 kilómetros, una iglesia con una historia que merece la pena reseñar. Se trata de la iglesia de San Martín de Luiña y de su inscripción "No pasen de aquí a oír misa los vaqueiros", que transmite bien a las claras el rechazo de los vecinos por los vaqueiros de alzada, pueblo trashumante que toma el sobrenombre "de alzada" porque su ritmo de vida obedecía a las necesidades del ganado que cuidaba y cuando era preciso "se alzaba" del lugar donde estaba y marchaba a otra parte. Convivían esporádicamente con los habitantes de estos pueblos que hoy nos ocupan y los conflictos entre unos y otros debieron de ser numerosos. La anécdota la encontramos en la web del ayuntamiento de Cudillero, en el apartado de historia y sobre los vaqueiros hay información disponible en la web www.vaqueiros.es También en el libro de José Manuel Miner Otamendi, Los pueblos malditos: agotes, pasiegos, vaqueiros de alzada, maragatos, chuetas. Madrid, Espasa-Calpe, 1978.

     Desde Soto de Luiña, la primera parada es la playa de San Pedro de la Ribera. Nos alojamos en el hotel Valle las Luiñas y la playa dista un par de kilómetros del hotel, no más. Ya la habíamos intuido al circular por la autovía A8, desde la altura del viaducto, y tenía una pinta estupenda. Si queréis disfrutar de ella al máximo, podéis alojaros en el camping que hay prácticamente a pie de playa: Camping San Pedro de la Ribera.


     Al atardecer elegimos hacer a pie la senda que transcurre por entre las casas de Oviñana hasta el cabo Vidio. Si vais con prisas, podéis acceder al cabo Vidio en coche directamente, pero merece la pena dejar el coche en el aparcamiento del pueblo de Oviñana y caminar los tres kilómetros que separan el pueblo del faro, bordeando los acantilados, disfrutando de una puesta de sol maravillosa y de vuelta al coche, se puede optar por cenar en alguno de los restaurantes de Oviñana que ofrecen calidad superior en las materias primas y precios más ajustados que la cercana Cudillero. 



     Elegimos el restaurante El Único. Debéis saber que las mascotas son bien recibidas y, amén del consabido cachopo, destacan el chorizo a la sidra y las zamburiñas que a nosotros nos supieron riquísimas. Guardad sitio para el postre, su arroz con leche con costra de caramelo (al estilo de la crema catalana) está riquísimo. Y aprovechamos para hablar aquí de un plato que no conocíamos y que nos han servido en el hotel Valle Las Luiñas, hotel que recomendamos vivamente por el entorno natural en que se ubica, y porque, como tantos sitios de paso de peregrinos, ofrece platos de calidad en cantidad abundante a precios moderados. Hemos disfrutado de un plato llamado chosco, un embutido crudo o curado que puede recordar al cabecero de lomo embuchado.


     El segundo día visitamos la playa del Silencio. Si queréis saber más sobre la playa del Silencio, podéis consultar la entrada correspondiente del blog viajeros 30.  La mayor dificultad es aparcar: en el pueblo de Castañeras existen un par de aparcamientos económicos, pero si llegas pronto, puedes permitirte dejarlos atrás e intentar dejar el coche a uno de los lados de la carretera, con el propósito de situarlo lo más cerca posible de la cala, cuyo acceso a pie se hace a través de un descenso por un camino y por varias decenas de escalones. Eso sí, una vez que llegas, ves que merece la pena el esfuerzo realizado. Si consigues vencer la impresión que da sumergirse en el aula fría, es un lugar privilegiado para nadar o hacer esnórquel.


     Después de pasar la mañana en la playa, barajamos opciones para comer. Ni en la playa del Silencio, ni cerca de donde estamos hay oferta gastronómica, así que la primera idea es acercarnos para probar su cachopo al chiringuito Playa de la Cueva, que dista unos 25 kilómetros de donde estamos (Google Maps nos indica que se tarda 25 minutos en llegar) y es muy recomendable por sus precios asequibles . Pero finalmente, decidimos desplazarnos hasta Luarca (misma distancia, mismo tiempo), para probar las fabes con almejas y el cachopo que hacen en el restaurante El Barómetro. 

     Pero cuando llamamos por teléfono todo está reservado para ese día. Encontramos sitio en el restaurante La Solarina y la verdad es que no nos equivocamos. Primero, porque tiene una terraza coquetona donde comemos estupendamente y porque, tanto los torreznos, como el tomate aliñado, como el cachopo (del que existen distintas variedades en el menú) colman nuestras expectativas. 
 

Después de comer, nos tomamos el tiempo de visitar Luarca, uno de cuyos atractivos más excéntricos es el cementerio donde las tumbas tienen vistas al mar.



Por la tarde, llega el turno de conocer Cudillero:







jueves, 19 de agosto de 2021

Vacaciones en Almería. Excursión III: cabo de Gata

Si hay alguna excursión que no puede faltar en vuestra visita a Almería es esta. Hay que recorrer unos 90 kilómetros desde Vera por la autopista A7 (algo más de una hora) para llegar hasta nuestra primera parada, el centro de interpretación para visitantes Las Amoladeras. En él a través de una exposición, cartelas explicativas y dispositivos interactivos se expone el origen volcánico de la sierra del Cabo de Gata que explica su singular geología. Tiene un origen relativamente reciente, relacionado con el choque entre las placas africana y europea, hace entre 6 y 15 millones de años. También se hace referencia a la privilegiada relación entre la geografía almeriense y el cine, pero de ello ya nos hemos ocupado y nos ocuparemos más adelante en el presente artículo.

Pocos kilómetros después de salir del Centro y, antes de llegar a la costa, nos indicaron un par de observatorios ornitológicos donde la especie más buscada por los prismáticos fueron los rosados flamencos, siempre bonitos de ver. A continuación, por la carretera que va del barrio de San Miguel al faro de Cabo de Gata (levantado en 1861), se ve en primer lugar el Torreón de Cabo de Gata (que se asemeja a otros torreones circulares de tipo defensivo que hemos visto estos días); más tarde se sobrepasarán las salinas del cabo de Gata (atención a la iglesia y el contraste con un paisaje desértico). Ofrece una estampa tremendamente atractiva y desoladora a la vez. Aquí se adjunta un enlace con más información sobre la iglesia.

Por último, se hace el ascenso por carretera hasta el Faro, a partir del cual ya no es posible el acceso al parque en vehículo a motor. Es obligado detenerse para hacer la foto prescriptiva del arrecife de las Sirenas. Una estupenda idea puede ser reservar una excursión en kayak desde la playa del cabo de Gata hasta el arrecife de las Sirenas. Nosotros lo hicimos con El Cabo a Remo. Dan todo tipo de facilidades para programar la salida en horario de mañana o de tarde y, según el estado de la mar, propone la salida desde un punto u otro. Nosotros estábamos interesados en hacer la ruta al arrecife de las Sirenas y mereció la pena. Pedro se encarga de todo, en primer lugar del reportaje fotográfico (que hace que puedas olvidarte del móvil por unas horas); por otro lado, nos explicó la ruta con un entusiasmo del que solo puede hacer gala quien adora su trabajo; además, hicimos una parada para practicar esnórquel en un lugar paradisíaco (vimos distintas especies de peces y posidonia, esa planta submarina característica del Mediterráneo). Y lo mejor, el refresco bien fresquito que nos esperaba tras las tres horas de remo.

Tras haber visto esta parte, se puede proseguir la visita a pie en un recorrido que nos llevará a las playas de Mónsul, Genoveses y termina en San José. A continuación en la foto se aprecia la belleza del arrecife de las Sirenas y el faro del Cabo de Gata.

Nosotros decidimos recorrer unos 40 kilómetros en el coche, bordeando la sierra del cabo de Gata hasta llegar a San José y después de turistear por el precioso pueblo que aún conserva su esencia pesquera y comer, pusimos rumbo a las playas de Genoveses y Mónsul. En verano, el acceso está limitado. La barrera de entrada se cierra a las 11 de la mañana y ya no se abre hasta las 14 horas. Pero, una vez llenos los aparcamientos, la condición para poder entrar es que otro vehículo abandone la zona. Por eso es importante tener en cuenta que es difícil calcular cuánto tiempo de cola tendremos que hacer, haya 3 coches delante de nosotros o 30. En nuestro caso, tuvimos suerte. No había cola para playa de Genoveses y solo esperamos 20 minutos para acceder a la playa de Mónsul.

Preferimos visitar la playa de Mónsul en primer lugar:

Y aquí debemos hacer otro inciso para hablar de nuevo del lugar privilegiado que tiene Almería y sus costas y enclaves naturales en la historia del cine, no solo español, sino estadounidense. En este caso, si no lo sabéis, os va a sorprender, porque una de nuestras sagas preferidas, la de Indiana Jones, rodó una escena inolvidable de La última cruzada en la playa del Mónsul. Ahí va vídeo que lo atestigua:

Curioso, ¿verdad? Para otro momento dejamos la explicación de la importancia de Almería en particular y España en general como plató para tantas películas de Hollywood.

Nuestra película del día acababa justo aquí, con la visita en último lugar de la playa de Genoveses:

No pudimos ir más allá en nuestra excursión, solo un día da de sí lo que da, nos quedaron sitios fantásticos por ver, siguiendo la costa en dirección Norte, como la playa de los Escullos y la fortificación de San José (emparentada con las que vimos en la excursión desde Garrucha), Isleta del Moro (previo paso por el mirador de la Amatista); el maravilloso playazo de Rodalquilar, con el castillo de San Ramón, un par de siglos anterior al proyecto defensivo de Carlos III para la costa de Almería, lo que demuestra que durante siglos, el peligro para estas costas llegaba a menudo por mar; finalmente, la playa de Las Negras, cala de Enmedio y el singular lugar de Agua Amarga. La siguiente parada sería la playa de los Muertos, de la que ya hablamos en la anterior excursión por Almería.

     Para esta parte que quedó sin visitar recomendamos el blog Mochileando por el mundo, con mucha información para este trecho de los Escullos a playa de los Muertos y unas fotos preciosas.

miércoles, 11 de agosto de 2021

Vacaciones en Almería. Excursión II: Calas, chiringuitos, esnórquel y castillos desde Garrucha hasta Mesa Roldán

 Aunque se tarda apenas una hora en recorrer en coche los 35 kilómetros de la excursión que proponemos hoy para visitar varios castillos, baterías y torres defensivas (desde Garrucha a la torre de Mesa Roldán), lo que veremos es tan variado y ambicioso que es posible que la ruta se quede sin terminar, como nos pasó a nosotros. Las fortificaciones que vamos a mencionar en este artículo fueron construidas en la misma época la mayoría de ellas, en el siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, con la intención de reforzar las defensas costeras y proteger la costa del ataque de piratas bereberes. Aunque las amenazas llegaron a estas costas por mar mucho antes, hace siglos y de ahí otras torres defensivas y fortificaciones más antiguas, de las que hablaremos.

Dejamos fuera de esta publicación, el castillo de los Escullos, en San Felipe de Níjar, que sería la siguiente que encontraríamos de continuar nuestra ruta a lo largo de la costa hacia el Sur.

Comenzamos en Garrucha, el lugar de los que vamos a visitar hoy en primer lugar es el que se halla más cerca de Playas de Vera, y está justo al lado del local Boracay, donde terminamos la noche de la entrada anterior. Se trata del castillo de Jesús Nazareno, castillo de las Escobetas o castillo de San Ramón. Interesa la función que desempeña hoy como Centro de Interpretación de la Pesca y Medio Marino Nautarum. Se puede visitar de martes a sábado de 10 a 14:00 horas.

El castillo fue construido en 1769 por el arquitecto Francisco Ruiz Garrido y está formado por una batería semicircular y dos torreones de defensa.
https://www.qhm.es/lugares/que-ver-castillo-san-ramon-escobetas/
La segunda parada de nuestra visita es la torre de Macenas. La encontramos en la carretera que viene de Mojácar. Después de visitarla, se toma el camino de tierra que, pasando por delante de la torre del Pirulico nos llevará hasta el chiringuito Manaca. Dicha torre del Pirulico se puede visitar subiendo por una escalera que hace posible el acceso:



El camino de tierra desde la Torre de Macenas hasta el chiringuito Manaca tiene una extensión de 3,3 kilómetros y transcurre en paralelo a la costa, con impresionantes vistas al mar (es obligado hacer parada al llegar a la torre del Pirulico). Aunque está en buen estado, en determinados tramos no hay anchura suficiente para dos vehículos que se crucen en paralelo. Las dificultades en el acceso nos hacía preguntarnos si merecía la pena el trayecto. La respuesta la obtuvimos al llegar a la cala del Sombrerico, donde una formación rocosa en vertical de varios metros de altura da nombre a la playa de varios kilómetros que se extiende desde la torre de Macenas. Rotundamente sí, merece la pena. Tanto es así que ya no nos movimos de la cala en todo el día y cancelamos el resto de los sitios que teníamos previsto visitar.

Lo primero, nos encontramos ante un lugar maravilloso, privilegiado, concurrido pero no abarrotado. es así que ya no nos movimos de la cala en todo el día y cancelamos el resto de los sitios que teníamos previsto visitar.
En la playa del Sombrerico se encuentra el chiringuito Manaca, que nos sirve para rellenar un capítulo de la historia de amor entre Almería y el cine. En este caso se trata de un capítulo antiguo, data del año 1972, año en que Orson Welles rodó la película La isla del tesoro, adjudicándose para él el papel protagonista de John Silver. A continuación, se puede ver un vídeo de la cala del Sombrerico tal y como estaba hace décadas, cuando se rodó la película. De hecho, con los restos del fuerte que se levantó para la película se construyó el chiringuito Manaca.
Para la comida, nuestro plan consistía en tomar paella en el chiringuito Manaca (de nuevo, una maravillosa recomendación de nuestros vecinos José Luis y Belén). Como es imposible calcular con antelación la afluencia es conveniente reservar. Además de paella, tienen una gran variedad de platos para elegir, se come fenomenal, con precios razonables y con vistas muy agradables.
¿Qué nos perdimos por habernos quedado atrapados, suspendida nuestra voluntad por tanta maravilla, en la playa del Sombrerico, cual nuevos ulises en la Isla de los Lotófagos? Pues, de haber seguido la ruta prevista, tocaba continuar por la carretera de la costa que une la torre de Macenas con Carboneras, para detenernos, antes de llegar al pueblo, y aunque fuera brevemente visitar la tristemente célebre playa del Algarrobico, a la que le ha robado la popularidad del nombre el hotel ilegal, levantado desde 2003, prohibido por distintas sentencias y que, a pesar de todo, como un mamotreto distópico se yergue en mitad del elemento natural e intenta apropiarse de una cala de todos para los pocos que puedan pagarlo, con un proyecto especulativo y antiecológico. Tal vez su último valedor, el Ayuntamiento de Carboneras (leer artículo en enlace adjunto), se resiste a que se apruebe la orden que definitivamente lo derribe y restituya la cala a su estado primigenio.

Como decíamos, de haber cumplido la planificación del día, habríamos entrado en el parque natural del Cabo de Gata por Carboneras, su acceso más septentrional, y habríamos visitado la torre de Mesa Roldán y la maravillosa playa de los Muertos. Nos la perdimos. Queda pendiente para mejor ocasión. Al contrario que Genoveses y Mónsul, cuyo acceso se cubre caminando unos centenares de metros desde el aparcamiento correspondiente, a playa de los Muertos se accede por un camino escarpado de algo más de medio kilómetro de desceso pedregoso. Una vez en la playa, de gravilla blanca, se puede disfrutar de las aguas más azules de la zona de cabo de Gata.

En el blog Sensación rural se dedica un artículo a los 10 mejores castillos de Almería. Si os habéis quedado con ganas de más sobre los castillos de la zona, podéis leerlo.

sábado, 7 de agosto de 2021

Vacaciones en Almería. Excursión I: Mojácar.

https://www.diariodealmeria.es/provincia/Mojacar-pueblos-Espana-lectores-Pais-bonitos_0_1340266113.html

El primer día de excursiones podemos emplearlo por completo en conocer Mojácar, bien merece la pena acercarnos a este pueblo, elegido entre los más bonitos de España. Uno de los muchos motivos que lo hacen merecedor de dicho galardón radica en la peculiar fisonomía del pueblo, encaramado a la ladera de la sierra de Cabrera; sin embargo, comenzamos la visita a pie de mar, en Mojácar playa, para disfrutar de una mañana en remojo.

Desde Playas de Vera, puedes llegar a Mojácar Playa en unos 20 minutos, apenas hay 13 kilómetros de distancia. Una vez allí, tenemos a nuestra disposición 17 kilómetros de playa (muy tranquilas en el mes de julio) para elegir, desde la playa Marina de la Torre hasta la más alejada playa del Sombrerico (de la que hablaremos en otra ocasión). Nosotros nos quedamos en una de las primeras, la playa de Mojácar, porque es la más cercana a Mojácar pueblo y también porque nos habían recomendado nuestros vecinos Belén y José Luis el restaurante Aku, Aku, donde se comen arroces y paellas estupendas. Una buena alternativa a este es el restaurante Torre Bahía. Si nos apetece otro tipo de comida proponemos el italiano Antonella (en el Paseo Mediterráneo, 30; no tiene página web).

Por la tarde toca subir hasta Mojácar. Primera parada: Fuente Mora, lugar de honda raigambre, se dice que fue en esta plaza donde el moro Alabez negoció con los Reyes Católicos la rendición de Mojácar el 12 de junio de 1488 (puedes saber más sobre la historia en el siguiente enlace de qhm.es).  Tiene 12 caños de los que mana agua que se utilizó para lavar la ropa y el aseo personal, cuando no había agua corriente en las casas de la parte alta de Mojácar.

Tomamos prestadas de la Guía del Levante Almeriense, qhm.es , las siguientes fotografías de la Fuente Mora y la Estatua de la Mojaquera, respectivamente:


La estatua de la Mojaquera ofrece el interés de homenajear la indumentaria y el rol de las mujeres de Mojácar de portear agua sobre sus cabezas cuesta arriba durante siglos por las calles intrincadas de la ciudad. En las fiestas de la ciudad se elige cada año la mujer que mejor desempeña dicha tarea.
Resulta muy interesante la visita de la iglesia fortaleza de Santa María, de estilo gótico, construida en 1560 sobre una antigua mezquita.

A continuación, pudimos disfrutar de una puesta de sol maravillosa desde el restaurante La Muralla (Calle Arcos de Luciana, sin número; no tiene página web). Ofrece platos de pasta y pizza a precios ajustados. También raciones de cocina nacional.

Desde el balcón de la plaza Nueva hay una foto impresionante del llamado valle de las Pirámides. Cuando tengáis la vista delante de vosotros, entenderéis el porqué del nombre. Lamentablemente, durante nuestra visita se había instalado en esta plaza un escenario para tocar música en directo y ello inutilizaba el mirador para disfrutar de las vistas.


Tras la cena paseamos por las calles encantadoras de Mojácar, disfrutamos de sus casas cúbicas de estilo árabe de un blanco reluciente, nos detenemos en los rincones deliciosos y llegamos hasta el otro mirador, tan conocido o más que el de la plaza Nueva. Es el del Castillo y proporciona vistas inolvidables a la costa. Para después del paseo, un sitio con solera musical es el Loro azul (Plaza del Frontón, sin número; no tiene página web), en lo más alto de la ciudadela, lugar ideal para escuchar el mejor jazz y tomar una copa.

viernes, 30 de julio de 2021

Vacaciones en Almería. Playas de Vera

 

https://www.playasenator.com/hoteles/zimbali-playa-spa-hotel/imagenes/

Hacía años que teníamos ganar de conocer la costa de Almería como destino de vacaciones y nos pareció que este era el adecuado para empezar, así que desde Madrid en coche nos plantamos en unas 5 horas en Playas de Vera, a las 13:30 del sábado 17 de julio, concretamente delante del hotel Zímbali Playa (de la cadena Senator. 

Tras dejar las maletas en la habitación, comimos en El Gnomo Feliz, que es la primera de las recomendaciones de nuestros vecinos Belén y José Luis. Ellos conocen la zona de toda la vida y se convirtieron en nuestros guías y prescriptores de la mayor parte de sitios que aparecen en el presente texto. Les estamos agradecidos por tantas y tan buenas sugerencias. El Gnomo Feliz ofrece buena cocina de menú de fin de semana (con las opciones de menú completo o medio menú), platos abundantes a un precio de 14,5 € por persona (bebida no incluida). Como íbamos hambrientos, dimos buena cuenta de los medallones de solomillo a la pimienta, costillas de cerdo y raviolis de pasta rellenos de pera y salsa de queso. Feliz de probar la pieza llamada lagarto ibérico, bastante más frecuente por estos lares que en la zona centro peninsular. Fueron los platos principales más celebrados. ¡Ah, cómo no destacar la estupenda atención de nuestra camarera Mariana!


Por la noche, hicimos un descubrimiento junto al hotel Zímbali. Se trata del restaurante argentino B2 Mohana. Aparte de lo esperable (cortes de ternera como entrecôte, entraña), nos sorprendió un plato llamado caramelos de ternera, una de las especialidades del sitio. Pero tenían otros platos diferentes muy ricos, como el crêpe de vieiras y gambas. También ricos los gambones a la plancha. En cambio, nos pareció floja la pechuga de pollo con salsa de curry y coco (por culpa de la salsa, inapreciable).

    Para tomar después una copa o cóctel tenemos diferentes opciones: la más sobresaliente es Maraú Beach Club, que también es restaurante. También nos gustó el Armony Beach Club (del que se puede ver vídeo en este enlace.

Por Playas de Vera nos movimos los siguientes días, probamos diferentes sitios para comer y cenar y de otros nos quedamos con las ganas de probar. Los englobamos en el primer día de la entrada del blog, aunque corresponden a diferentes días. 

Por ejemplo, el domingo tampoco comimos a pie de playa, aunque en esta ocasión sí que estábamos muy cerca de la playa de Puerto Rey (a algunos centenares de metros), concretamente en la freiduría Rosado: muy rico todo el pescado (nosotros probamos los chipirones a la plancha, calamaritos, cazón en adobo y bacalao frito) y otros platos como las berenjenas con miel de caña, o el timbal de guacamole. Pedir medias raciones fue una estrategia estupenda para probar más platos sin atracarnos.

Hemos frecuentado los chiringuitos y restaurantes de la playa más cercanos al hotel. A veces, se agradece no tener que usar el coche. Son recomendables tanto la Duna, como Antonio, y Sol y Arena, los tres en el playazo de Vera. 

En la playa de Puerto Rey, no pudimos, aunque nos habría gustado, conocer La Laguna, regentado por Nigel Stuart. Aparte de sus paellas y sus raciones de pescado, el viernes ofrecía su versión de las “fish and chips”, pero no quedaba ni una mesa libre cuando llamamos.  

Otro sitio interesante es La Brasa, en el pueblo de Vera. Lo mejor de la huerta y de la brasa (carne y pescado) al interesante precio de 11 € por persona, con bebida, café, postre, incluido en el precio, más una ensalada obsequio de la casa y servicio de pan sin coste. La carta es amplísima y por destacar uno de los platos, vamos a hacerlo con el ajoblanco, de la familia de los gazpachos y salmorejos, y uno de los platos estrellas de la gastronomía almeriense. Y si estáis en el pueblo de Vera el sábado hay que dejarse caer por el mercadillo, que es uno de los más extensos y con mayor variedad de puestos de la zona.


Si os apetece un turismo más activo para esos días de playa, en el playazo de Vera encontraréis posibilidades de alquilar pedaletas acuáticas, tablas de pádel surf o de windsurf. Por otro lado, si tras unos días de playa, queréis disfrutar del agua de otra manera, junto al hotel está el parque acuático Aqua Vera. También existe la posibilidad de sobrevolar la playa de Vera en un vuelo biplaza con parapente a motor, vuestro deseo lo hará realidad la empresa Aeronómadas (aquí enlace), desde la cercana Palomares. Sí, es la misma playa de Palomares sobre la que el 17 de enero de 1966 chocaron dos aviones norteamericanos en pleno vuelo. A consecuencia de lo cual, murieron 7 de los 11 tripulantes de las aeronaves y cayeron cuatro bombas con carga nuclear, tres en tierra y una en el mar. Para hacer una demostración pública de que la radioactividad no había contaminado las playas y las tierras colindantes y evitar la repercusión negativa que habría podido derivarse de ello para el turismo en la zona, el ministro Manuel Fraga y el embajador norteamericano Angier Biddle Duke se bañaron en la playa de Quitapellejos (Palomares) sin ninguna consecuencia para su salud, aunque hay quien afirma que el famoso baño se produjo unos kilómetros más lejos del lugar del incidente, exactamente en una de las playas de Mojácar, justo enfrente del Parador. Se puede encontrar más información en el siguiente enlace de wikipedia.

A continuación podéis ver un vídeo de demostración de los vuelos a motor en parapente:

Para enlazar con el siguiente apartado, otra propuesta para amantes del motor puede ser el circuito de karting de Garrucha.

Garrucha

Con casi 9.000 habitantes Garrucha merece mención aparte. Interesa saber que su importancia en la zona se debe a la triple influencia beneficiosa que se deriva de su ubicación costera: la pesca, el transporte marítimo desde su puerto de los yesos extraídos de la cercana Sorbas y el turismo. La prosperidad económica de la que disfrutó hace décadas convirtió su puerto en el más selecto de la zona. Sigue siendo interesante asistir a la llegada de los barcos tras la jornada de pesca y presenciar desde la lonja la subasta de pescado. El producto estrella es, sin duda, la gamba roja de Garrucha, un manjar que se puede degustar en cualquiera de los restaurantes cercanos al puerto.

Nosotros elegimos para visitarlo la tarde noche de un sábado de julio. Y podemos dar fe de que su puerto deportivo atrae a multitud de personas a las noches de gastronomía, copas y música, desafiando incluso las restricciones recomendadas por la situación de pandemia. Da la impresión de que el gentío congregado estaba compuesto tanto por locales como por visitantes de veraneo, una pequeña parte de los cuales podrían corresponder al turismo extranjero.

  A la oferta gastronómica, de música y copas, se suma el sinfín de puestos y tenderetes que se disponen por el paseo marítimo. Y atracciones para los más pequeños, que pueden encontrarse en un recinto del puerto por el que se camina hasta llegar a la estatua erigida a la Virgen del Carmen por Garrucha.

https://www.verpueblos.com/andalucia/almeria/garrucha/foto/698396/

La noche termina de forma inmejorable con cena y copa en uno de los chiringuitos más recomendables de la zona, el Boracay, en la playa de las Escobetas.





Las propiedades de la sed, de Marianne Wiggins

 Lo que sigue son unas notas de lectura, a modo de resumen, de la novela Las propiedades de la sed, de Marianne Wiggins. Como tantos libros ...