miércoles, 29 de agosto de 2018

Nueva York barato. Día III

   Llegamos a Manhattan sobre las 10:00, con la intención de visitar Saint Patrick's Cathedral. Como coincide con la hora de misa, nos quedamos un rato a la ceremonia, porque se nos antoja una magnífica ocasión de participar de una experiencia neoyorquina de domingo por la mañana. Descartamos asistir la misa gospel en Harlem, aunque era otra de las sugerencias más apetecibles. A la salida de Saint Patrick's Cathedral, paseamos por los alrededores, nos acercamos al hotel Lotte New York Palace y nos hacemos unas fotos en el patio de la entrada. Si viajas con adolescentes, es posible que hayan visto una serie tan neoyorquina como TV Gossip Girl. Así que apreciarán poder incluir en la ruta turística del día algunos puntos elegidos por ellos. En esta web, encontraréis 19 ubicaciones más donde se rodó la serie. Se trata, por sí mismo, de un edificio singular, donde contrastan la antigüedad de las primeras plantas con el aspecto vanguardista que otorga el cristal y el acero (como sucede con la mayoría de los rascacielos). Su historia nos cuenta que las Villard Mansions fueron construidas por el magnate Henry Villard, que se arruinó y se vio obligado a venderlas. En 1980, tras una polémica sobre si debían o no ser derruidas, y ante el afortunado rechazo a la demolición por parte de las autoridades competentes, Helmsley Corporation (propietaria de las Villard Houses y de los derechos en altura del solar en el que se encontraban) aceptó el nuevo proyecto y mandó construir el rascacielos que se ve en segundo plano, respetando la construcción original de las mansiones.

   De ahí, otra vez al metro, rumbo al exclusivo Upper East Side, nos bajamos en Lexington Avenue esquina con la 86 St y recorremos algunas calles para tomar la temperatura del barrio, que está más bien apagado y desierto, pese a ser domingo por la mañana, o quizá precisamente por ello. Hemos descartado el famoso brunch, pero si ese es el plan que más os apetece, aquí tenéis un abanico de posibilidades que ofrece la web anuevayork.com 
   Nosotros optamos por la alternativa más económica de comprar comida para llevar y hacer un picnic en Central Park (si estás en verano en las inmediaciones de Central Park es posible que encuentres fuentes, chorros refrescantes o incluso piscinas, así que prevé llevar bañador, toalla y puede que unas chanclas). Hacer picnic en Central Park es otro de los topicazos neoyorquinos que no podemos dejar pasar, así que caminamos en dirección norte, dejando atrás el Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir y a la altura de la 97th St Traverse, frente a East Meadow encontramos una zona que nos parece de lo más adecuada para sentarnos a comer, ya que el cansancio ha hecho mella en nosotros, pero si tenéis duda, en la web Voy a N. Y. os ofrecen hasta 8 ubicaciones perfectas para hacer un picnic en Central Park. 
   La siguiente parada era del gusto de los más peques. Se trataba de Lasker Pool, una piscina pública en la zona norte de Central Park, ya lindando con el barrio de Harlem. Para entrar solo hace falta llevar ropa de baño y un candado. Fue un paréntesis estupendo antes de seguir la ruta del día. Aún nos quedaba un paseo por Morningside Heights (nos quedamos boquiabiertos con la enormidad de la catedral de Saint John the Divine (en cuyo interior da la sensación de que podría jugarse un partido de fútbol; no esperéis verla terminada, según los planes más optimistas no se concluirá hasta 2050); la universidad de Columbia y Harlem (Sala Apollo, Outlet de Gap y rendidos de cansancio, un Mc Donalds). 
   
   
   

lunes, 20 de agosto de 2018

Nueva York barato. Día II

Por la mañana, visitamos la Estatua de la Libertad. En este caso sí que es aconsejable madrugar porque hay largas colas para acceder al ferry que lleva hasta allí. Nosotros no lo hicimos y sufrimos las consecuencias en forma de una hora de espera desde que nos pusimos a la cola hasta el momento de subir al ferry, rumbo a Liberty Island (Por cierto, hay que pasar control de seguridad antes de subir al ferry). En el New York City Pass se incluye la visita a la isla de la Libertad, pero si queréis entrar en el interior de la estatua y subir hasta lo más alto, la corona, es necesario adquirir las entradas aparte, y recomendamos que lo hagáis con antelación al mismo día de la visita, porque se suelen agotar. Preved que la visita a las dos islas: Liberty Island y Ellis Island llevará unas cinco horas, más el tiempo que destinéis a visitar el interior de la Estatua de la Libertad, si lo habéis decidido así.


   De Liberty Island el ferry te lleva a Ellis Island, donde se visita el Inmigration Museum (visita incluida en el N. Y. City Pass). Desde la llegada en barco, apenas caminando unos centenares de metros en dirección opuesta al Museo de Inmigración hay una vista preciosa del sur de Manhattan y su Skyline. El Inmigration Museum fue el centro de entrada de inmigrantes a los Estados Unidos desde 1892 hasta 1954. En el museo hay una exposición muy interesante sobre cómo fue durante décadas el acceso a E.E.U.U. de inmigrantes procedentes de todas partes del mundo. Hay paneles informativos que te permiten hacer la visita con autonomía. Aun así, existen visitas guiadas gratuitas al museo a diario, a cargo de agentes Rangers del National Park Service (puedes consultar su web en este enlace). La visita es en inglés y dura unos 40 minutos, muy recomendable. Cuando salimos, se nos había hecho tardísimo. Engañamos un poco el hambre tomando un perrito caliente en el ferry que nos devolvía a Manhattan desde Ellis Island.
   Habíamos pensado comer en Chelsea Market, pero dado lo tarde que se nos había hecho (ya eran más de las 17:00), encontramos un sitio antes que resultó un acierto: Gansevoort Market.
    Tras algo de descanso y con el estómago lleno, emprendimos la siguiente etapa. Se trataba de visitar Chelsea Market y desde allí recorrer el parque lineal de la High Line. El premio de final de camino era ver atardecer con el sol poniéndose tras los edificios de New Jersey. 

  
   

sábado, 18 de agosto de 2018

Nueva York barato. Día I

Hoy es nuestro primer día completo en New York. Usamos el desfase horario a nuestro favor para aprovechar bien el día y no nos cuesta madrugar.
Primera parada: Empire State Building, cuya visita está incluida en el New York City Pass (Con este pase se incluyen 6 atracciones al precio de 113€ los adultos y 93€ los niños) Y aquí tenemos que hacer un inciso: existen distintos pases que ofrecen "atracciones" agrupadas a un precio determinado, para visitar la ciudad, como si N. Y. fuera un gigantesco parque de atracciones y, en ocasiones, lo parece. Tenéis una comparativa de los pases en el excelente blog Loving New York. En el nuestro, entre las opciones que se ofrecían había dos rascacielos. Decidimos empezar con el Empire State Building a primera hora de la mañana y, como nos han hablado de las maravillosas vistas de la ciudad con las últimas luces del día,  reservamos The Top of the Rock (en el Rockefeller Center) para el atardecer del último día. Llegamos pronto y apenas hay colas para entrar, o eso parece, porque en el interior del edificio se acumula más gente de lo esperado, entre otras cosas, por el control de seguridad que se parece al del aeropuerto. A pesar de todo, en poco menos de media hora estamos arriba. 



Tras bajar callejeamos por la Quinta Avenida, entramos en Macy's a descansar en las butacas de la planta de zapatería. Se agradece el aire acondicionado a pleno funcionamiento. De ahí vamos hasta Pennsylvania Station, vemos los alrededores del Madison Square Garden y paramos a comer en un sitio económico donde dicen que hacen unas pizzas estupendas en New York. Se llama Pizza Suprema  y puedes pedir pizza entera o porciones sueltas de una gran variedad (5$ cada porción, 34 cada pizza).


Por la tarde, pronosticaban lluvia, así que cogimos el metro hacia el Upper East Side, donde se encuentra la Museum Mile o Milla de los museos. Descartamos el Guggenheim, The Frick Collection o la Neue Galerie New York para centrarnos en el Metropolitan Museum of Art. Los museos cierran pronto en general (sobre las 17:00) y por ser viernes, este cerraba a las 21h. (también los sábados cierra más tarde), lo que nos vino de maravilla. Aquí toca hacer otro inciso: aunque las entradas a algunos museos están incluidas en los distintos tipos de N. Y. Pass, hay que recordar que las entradas a estos museos (en concreto, el Metropolitan y el American Museum of Natural History) son libres y gratuitas, y se solicita a los visitantes un donativo para el mantenimiento del museo. Se expresa la cantidad del donativo pero el visitante puede optar por dar una cantidad distinta.


   El Metropolitan Museum nos tocó la fibra más sensible y nos causó una impresión imborrable. Poca broma con el Met: es el museo más frecuentado de Nueva York y está entre los cinco museos de arte más visitados del mundo. Posee más de dos millones de obras y serían necesarios varios días para visitarlo en su totalidad. Es difícil quedarse con unas cuantas obras. Empezaremos por decir que alberga en su interior un templo egipcio (la pieza más antigua de todo el museo), como consecuencia del desmontaje piedra y piedra y traslado en 1960 por la inundación del valle donde se hallaba originariamente. Se trata del templo de Dendur (construido en el siglo I, por encargo del emperador Augusto) y seguiría la misma suerte que sus tres templos hermanos: el templo de Debod  sería trasladado a Madrid, otro a Turín y el último a Leiden (Países Bajos). Por otro lado, el Met posee uno de los mejores fondos en arte africano y de Oceanía del mundo, cuya visita es más que recomendable.
    En su plantas superiores, el Met presenta tesoros sin fin, sobre todo pictóricos: entre los pintores flamencos, Jan Van Eyck, Rembrandt (con su famoso Autorretrato), o Vermeer (Mujer con aguamanil). Hay que destacar la presencia de los españoles El Greco, Velázquez y Goya. Y para finalizar, los impresionistas franceses Monet, Cézanne. También Van Gogh, con su obra Los girasoles.
   Del clasicismo, señalaremos el Hombre con arpa (en la foto), procedente de las islas Cícladas y con casi 5000 años de antigüedad; también en la foto, Cabeza de mármol de un general griego (siglos I o II d. C.). En cuanto a la Edad Media, encontraremos una colección de armaduras y armas que garantizan un buen rato a los más pequeños. En la parte inferior de la foto, a la derecha, aparece un ejemplo del uso libérrimo que hacen los comisarios del museo para exponer los fondos, y que, en nuestra opinión, sería impensable en cualquier museo europeo con fondos medievales. Se trata de dos piezas de origen diferente (hay un amplísimo repertorio de piezas medievales de arte religioso procedentes de Francia y España, y que han llegado a Estados Unidos por métodos cuestionables, cuando no directamente ilegales) En este caso, se trata de un tríptico pictórico deteriorado al que le falta la imagen inferior del cuerpo central. Se decide incorporar una talla en madera policromada de una virgen con el niño Jesús, imagen de la que el tríptico sería una especie de marco. Estéticamente, aceptable a los ojos del visitante; una atrocidad para cualquier aficionado riguroso a la historia del arte. Sobre la peculiaridad de los norteamericanos para entender el arte medieval europeo podríamos hablar también en un apéndice del museo llamado The Cloisters Museum (a algunos kilómetros de distancia del Met), pero de este tema no podemos hablar aquí. Volveremos sobre ello en otra ocasión.
 

    
  

lunes, 13 de agosto de 2018

Nueva York barato. Llegada

   Hablar de Nueva York barato es un claro ejemplo de oxímoron, porque no se le puede aplicar el adjetivo barato en absoluto. Pero si eres un enamorado de la ciudad que has visto desde pequeño en multitud de películas y series y decides que ha llegado el momento de ir, aquí se ofrecen una serie de alternativas que pretenden ser económicas.

   Estados Unidos es el viaje más importante que hemos hecho en nuestra vida, por lo que empezamos a planificarlo con muchísima antelación. Recomendamos al menos un año, para indagar sobre precios de vuelos y alojamiento para poder elegir la mejor opción. Decidimos  que viajaríamos en el verano, que es cuando acumulamos más días de vacaciones.  La primera decisión que hubimos de tomar era si los vuelos serían directos o con escala. Estuvimos comparando precios bastante tiempo y dejamos escapar alguna buena oportunidad (sobre el mes de noviembre) que más tarde lamentaríamos. Finalmente, compramos  los billetes (500 euros por persona, vuelo directo desde Madrid) a Air France en febrero para viajar a finales de julio en un vuelo operado por Delta Airlines, un gigante estadounidense, aunque una compañía desconocida para nosotros, pero que se reveló como un gran acierto (si viajáis con niños, disfrutarán de las atenciones a bordo, como pantallas individuales con gran repertorio de películas infantiles, almohada y mantita, dos comidas, y bebidas a demanda en las más de 7 horas de vuelo).

   La llegada a New York puedes tenerla prevista de antemano o decidir allí. Nosotros aterrizamos en el JFK Airport a mediodía. Habíamos descartado el shuttle (traslado en un vehículo privado, que puede ser o no compartido) por su alto precio y dudábamos entre el metro o un taxi. Pero como viajábamos dos adultos y dos niños, con maletas pesadas, optamos por el taxi. Nos costó 60$ al barrio de Queens, propina incluida.

   La elección del hotel también tenía su relevancia. Descartamos Manhattan para abaratar el precio y nos alojamos en una habitación cuádruple con cocina y baño individual en Home2 Suites by Hilton Long Island ubicado en el barrio de Queens (frontera con el de Long Island), junto a un nudo ferroviario, en una zona no muy bonita (no hagáis caso de su publicidad de vistas a Manhattan; las vistas existen desde la terraza, pero os decepcionarán). El hotel estaba cercano al acceso a Manhattan por el famoso puente Ed Kock Queensboro Bridge, a 5 kilómetros del acceso a Central Park por la W 57 Street (el que está enfrente del archiconocido Hotel Plaza). Cogíamos el metro en la estación de Queens Plaza donde dos líneas de metro diferentes te ponen en Manhattan en 20 minutos. En cuanto al transporte, nosotros hemos utilizado el metro y el autobús. La tarjeta Metrocard es muy recomendable. Por 29 $ por persona ofrece viajes ilimitados durante una semana.



   De manera que, tras llegar al hotel y dejar las maletas, nos fuimos corriendo y ansiosos al metro para plantarnos por vez primera en la Gran Manzana. El momento de subir las escaleras del metro y encontrarnos en Manhattan fue mágico. Aunque hacía muchas horas que habíamos salido de nuestra casa en España, aún nos quedaban fuerzas para pasear por la parte sur del Parque, tomarnos el consabido perrito caliente, pasar por delante de la fachada del Hotel Plaza y despejar nuestras dudas acerca de cómo sería la Torre Trump.



   Después de unas cuantas fotos, nos encaminamos a Times Square; eso sí, prevenid que la avalancha de gente que encontraréis a cualquier hora que vayáis no os quite parte de su encanto.





martes, 10 de abril de 2018

Mi gran familia europea, de Karin Bojs

Karin Bojs es una periodista sueca y directora de una prestigiosa revista de divulgación científica. Fue en el entierro de su madre, ante la visión del reducido número de familiares directos, donde surgió la idea de rastrear sus antepasados remontándose en el tiempo hasta nada menos que 54.000 años atrás. Dicha proeza solo es posible merced a los avances científicos en el campo de la Genética y el encargo a distintas empresas de estudios genéticos propios. Así, Karin Bojs hace un entretenidísimo relato de nuestra Prehistoria, deteniéndose en los orígenes africanos y los éxodos sucesivos con paréntesis temporales más o menos amplios entre unos y otros; la diseminación de las ramas de neandertales por diferentes emplazamientos de la actual Europa. Por el camino, se abordan la importancia del transporte de personas, animales y mercancías en rudimentarias embarcaciones, el uso de la rueda y el carro y el caballo con diferente finalidad. Repasa los hitos de la Paleontología: Atapuerca, Cro-Magnon,  las pinturas rupestres de Lascaux, Altamira, los monumentos megalíticos como Stonehenge, antepasados inolvidables como el arquero de Amesbury, Otzï, el hombre de hielo. Abordando las teorías más innovadoras envolviéndolas con una manera de contar dinámica y asequible para el lector profano en la materia, se pasa revista a los hecho más significativos como la convivencia entre neandertales y sapiens, los inicios de la agricultura, la ganadería, la primera elaboración de cerveza, la indagación sobre el vasco como la lengua de los primeros agricultores que migraron hasta la Europa más occidental, y más cuestiones interesantes que harán las delicias de los lectores interesados en la Prehistoria.

sábado, 31 de mayo de 2014

25 mejores novelas españolas de los últimos 25 años, según El Mundo

   Coincidiendo con los 25 años del periódico, los críticos literarios de El Mundo han seleccionado las que en su opinión son las 25 mejores novelas españolas de este periódico. ¿Qué grandes obras de ficción nos han acompañado mientras leíamos este periódico? La elección, por parte de siete especialistas, se ha hecho dentro del campo acotado de los novelistas nacidos en España y que escriben en castellano. 25 novelas para 25 años, un listado que provoca la curiosidad e invita a la polémica. No ha habido una lista previa sobre la que elegir y el orden de aparición responde, aunque con empates y pocas diferencias, al número de votos recibidos. Han elegido: Nuria Azancot, Ángel basanta, Blanca Berasátegui, Pedro G. Cuartango, Manuel Llorente, Santos Sanz Villanueva y Ricardo Senabre]
   1. EN LA ORILLA RAFAEL CHIRBES (Anagrama, 2013). Con ésta, su novela más reciente, el autor ganó el Premio Francisco Umbral de este año. Fiel a la que viene siendo su trayectoria, Chirbes, de reconocida estirpe galdosiana, presenta un descarnado retrato de la España actual, azotada por males como la especulación inmobiliaria y el arribismo. La voluntad de denuncia no está reñida aquí con la riqueza verbal, el respeto por el lenguaje, igual que por unos personajes a los que el autor deja expresarse libremente.
 2. LA NOCHE DE LOS TIEMPOS ANTONIO MUÑOZ MOLINA (Seix Barral, 2009). Tras una fulgurante revelación y una trayectoria ascendente (culminada en 2013 con el Príncipe de Asturias), Muñoz Molina nos dio con ésta posiblemente su mejor novela: un ambicioso y extenso relato sobre la Guerra Civil, con manifiesta voluntad de eludir sectarismos, y subrayando no una discutible épica, sino la terrible noche que arrasó el sueño de modernidad de la República.
 3. CREMATORIO RAFAEL CHIRBES (Anagrama, 2007) Novela de éxito (fue Premio de la Crítica y dio pie a una serie televisiva) de un autor que ha llevado una trayectoria rigurosa, partido a partido, pertenece a una serie, no premeditada ni expresa, sobre el fracaso y la corrupción de una generación. Inconformista en sentido amplio, este enemigo declarado de la llamada literatura portátil huye de cualquier buenismo, aplica un sano perspectivismo, muy suyo, y emplea un lenguaje caudaloso y muy bien trabado.
 4. RABOS DE LAGARTIJA JUAN MARSÉ (Plaza&Janés, 2000) Gran exponente (y superviviente) de la generación del medio siglo, la de Sánchez Ferlosio, Benet o García Hortelano, Marsé ganó el Premio de la Crítica con esta historia situada de nuevo en la posguerra, de fondo autobiográfico y en la que vuelve a jugar con las complejas relaciones entre verdad y mentira, apariencia y realidad. A esas marcas de la casa les añade algunos toques de fantasía, como un fantasma hamletiano, de humor e incluso cierto sentimentalismo.
 5. JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA LUIS LANDERO (Tusquets, 1989) Seguramente, la irrupción más contundente de los últimos 25 años. Landero ganó con esta novela los premios de la Crítica y Nacional y se reveló como un autor plenamente hecho (ya era cuarentón entonces). A través de un protagonista de clara estirpe cervantina, que se convierte en impostor de sí mismo, el autor, con notable dominio narrativo, indaga en los sueños incumplidos, en el contraste entre la realidad y el deseo.
 6. EL HEREJE MIGUEL DELIBES (Destino, 1998) Con su última novela, Delibes, uno de los autores españoles indiscutidos, renovador de nuestra narrativa desde los 40, incurrió por una vez en el género histórico. Y lo dignificó al recrear la peripecia de un grupo de protestantes que acabaron quemados en el Valladolid de mediados del siglo XVI. Él mismo definió la novela como una defensa de la libertad de conciencia. Rica en incidencias y personajes, responde a su canon de «paisaje, personaje, conflicto».
 7. VERDES VALLES, COLINAS ROJAS RAMIRO PINILLA (Tusquets, 2004) Monumental trilogía, compuesta por La tierra convulsa, Los cuerpos desnudos y Las cenizas de hierro, que reveló a un autor octogenario -un escritor literariamente autodidacta, cuyos maestros son Faulkner y García Márquez-, aunque había publicado varios títulos desde los años 50, ganando incluso el Nadal en el 60. Un ambicioso fresco sobre la transformación social del País Vasco desde el siglo XIX. 
8. LA LARGA MARCHA RAFAEL CHIRBES (Anagrama, 1996) Novela de formación, según el propio autor, cuenta el largo proceso que va de la posguerra española, con sus humillaciones, silencios y difíciles supervivencias, al principio del fin del franquismo en el que una nueva generación («la joven guardia», según el irónico título de esa segunda parte) lucha contra el régimen sin poder liberarse de esa herencia del pasado. Grande y valiente novela con la complejidad y la falta de complacencia habituales en Chirbes.
 9. EL DÍA DE MAÑANA IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN (Seix Barral, 2011) Con una estructura caleidoscópica -son otros los que cuentan la historia del protagonista-, al estilo de ciertas películas clásicas (Martínez de Pisón es también guionista), esta novela que fue Premio de la Crítica nos cuenta la trayectoria de un escalador social, un pícaro que llega a confidente de la policía política franquista, y, a través de él, como espejo stendhaliano, la España de los años 60 y 70 en que se incubó la transición a la democracia.
 10. EL MAL DE MONTANO ENRIQUE VILA-MATAS (Anagrama, 2002). Alto y multipremiado ejemplo de metaliteratura, muy en la línea exigente de su autor. El jurado del Premio de la Crítica (también ganó, entre otros, el Herralde y el Médicis en Francia) señaló la «calidad indiscutible» de «un escritor heterodoxo, distinto, con voz propia» y empeñado en un proyecto literario muy personal. Un estilo hipnótico para una novela autorreferencial capaz de fascinar a numerosos lectores (e irritar a otros pocos lectores y algún crítico).
 11. LOS PECES DE LA AMARGURA FERNANDO ARAMBURU (Tusquets, 2006) Una de las raras incursiones de la narrativa española en el problema del terrorismo y sus consecuencias. Abiertamente comprometido con las víctimas y con su memoria, el autor plasma una amplia gama de situaciones: las víctimas, sus familias, el terrorismo de baja intensidad, el miedo y/o la cobardía de una sociedad, el callejón sin salida de las vidas de los asesinos...
 12. CORAZÓN TAN BLANCO JAVIER MARÍAS (Anagrama, 1992) «No he querido saber, pero he sabido...». El arranque de la novela ya nos sitúa en un mundo típico de su autor, en el que profundizará en títulos siguientes: el secreto, la posibilidad o necesidad de saber o ignorar cosas. Con su elegante estilo habitual, en las antípodas del sonajero, digno heredero de su maestro Benet, Marías cuenta una historia de complejas relaciones sentimentales, envuelta en intriga y sutiles misterios que tienen que ver con el pasado.     13. EL METRO DE PLATINO IRIDIADO ÁLVARO POMBO (Anagrama, 1990) Autor esencial de la casa Herralde, el editor le reservó el número 100 de la colección (inaugurada también por él) en que apareció esta reflexión sobre la bondad que obtuvo el Premio de la Crítica. Centrada en un personaje femenino típicamente pombiano, el autor quiso demostrar que el bien también puede ser literario. Excelente muestra del mundo personal y profundo de Pombo, así como de su peculiar empleo del lenguaje.
 14 GALÍNDEZ MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN (Planeta, 1991) No todo Vázquez Montalbán es Carvalho, como no todo Chaplin es Charlot. Galíndez sólo comparte con la serie policiaca el interés político de fondo. Aquí, centrado en la peripecia de un personaje del PNV, el Jesús Galíndez del título, representante del Gobierno vasco en el exilio, secuestrado por la policía del dictador dominicano Trujillo en los años 50. Su historia se narra a través de la investigación que, en los 80, lleva a cabo la protagonista.
 15. LA RUINA DEL CIELO LUIS MATEO DÍEZ (Ollero & Ramos, 1999) Segundo título de la trilogía de Celama -entre El espíritu del páramo y El oscurecer- con la que su autor encontró el espacio físico (mítico y simbólico a la vez) adecuado para unos personajes y tramas ya bien característicos y delimitados en su obra. Está aquí la Celama clásica, una cultura rural en trance de desaparecer, en una gran novela de la memoria comprometida, cuyo tema de fondo es una antropología de la muerte. Y con un estilo literario impecable.
 16. EL EMBRUJO DE SHANGHAI JUAN MARSÉ (Plaza & Janés, 1993) Un Marsé de madurez, es decir, en plena forma y absolutamente genuino: Barcelona de posguerra, maquis legendarios y sueños juveniles deudores del cine y la cultura popular (lo que da pie a cierto juego metaliterario) confluyen en esta estupenda novela que fue Premio de la Crítica. Marsé vuelve a seducir con su estilo de apariencia sencilla y una historia agridulce que trata sobre la pérdida de la inocencia.
 17. ESTATUA CON PALOMAS LUIS GOYTISOLO (Destino, 1992) Autor de una de las grandes novelas de la segunda mitad del siglo XX, Antagonía, Luis Goytisolo se caracteriza por la calidad del lenguaje, y unas estructuras hábilmente construidas en las que no se adivinan las costuras. Así es en este caso, en el que, con fondo autobiográfico, confluyen dos historias; una, en la Barcelona moderna, y otra en la Roma clásica. La obra mereció el Premio Nacional de Narrativa.
 18. ROMANTICISMO MANUEL LONGARES (Alfaguara, 2001) Novela que lanzó a una merecidísima, aunque todavía discreta, popularidad a uno de esos autores que, como se ha dicho, desalojan menos espacio del que corresponde a su peso. La crítica, eso sí, reconoció con su premio anual a esta historia del final del franquismo, ambientada en el madrileño y franquista barrio de Salamanca, en la que, con ironía y un lenguaje de alta calidad, se cuentan los miedos y el aprendizaje democrático de esa burguesía salmantina. 19. LA LEYENDA DEL CÉSAR VISIONARIO FRANCISCO UMBRAL (Seiz Barral, 1991) Alto ejemplo de uno de los géneros más característicos de Umbral, el de la memoria del tiempo reciente, mezclando historia y ficción. Reconstrucción muy literaria, libérrima, llena de ese estilo suyo intransferible, de los años de la guerra civil en los ambientes de las dos capitales de la zona nacional, Burgos y Salamanca, entre realistas y míticas. Además, una fascinante galería de retratos de falangistas.
 20. EL CORAZÓN HELADO ALMUDENA GRANDES (Tusquets, 2007) Quizá, la mejor novela de esta autora importante y de éxito, que le dio pie para iniciar una suerte de episodios nacionales centrados en la posguerra española. A través de dos historias paralelas, se reconstruye el devenir de dos familias desde los días de la guerra civil. Intensa, emocionante, galdosiana, bien documentada, con sólidos e inolvidables personajes y dosis de intriga, contiene también algo así como el árbol genealógico del Frente Popular.
 21. SOLDADOS DE SALAMINA JAVIER CERCAS (Tusquets, 2001) El gran éxito de Javier Cercas, con múltiples premios y versión cinematográfica. La novela combina la narración de un hecho real, la supervivencia al fusilamiento, al final de la Guerra Civil, del escritor Rafael Sánchez Mazas, ayudado por unos milicianos en desbandada; y la investigación posterior por parte de un escritor. Historia con gancho (fue un éxito de ventas) que contenía una versión conciliadora.
 22. LA SAGA DE LOS MARX JUAN GOYTISOLO (Galaxia Gutenberg, 1993) El desplome del comunismo, concretamente los abarrotados barcos de habitantes de un país excomunista (Albania), buscando un destino mejor en la Europa capitalista, están en el origen de esta novela. Con su estilo habitual, mezclando tiempos históricos y discursos, y rompiendo las estructuras narrativas tradicionales, Goytisolo mete una novela dentro de otra para contar la historia familiar de Marx, así como la de su controvertido legado teórico y político.
 23. EL ESPÍRITU ÁSPERO GONZALO HIDALGO BAYAL (Tusquets, 2009) En este autor, pendiente de descubrir por los lectores, confluyen la creación de un mundo físico bien delimitado (la tierra de Murgaños, microcosmos que refleja a España) y un gusto por los juegos de lenguaje en una tradición que puede ir del barroco al OuLiPo. La historia transcurre entre los años 20 y los 40-50 del siglo XX. La erudición bienhumorada, el juego metaliterario, la riqueza verbal, son bazas de una novela muy por encima de la media.
 24. EL CAZADOR DE LEONES JAVIER TOMEO (Anagrama, 1989) Kafka baturro, según una etiqueta tópica, maestro de la concisión y del absurdo, Javier Tomeo vuelve una y otra vez a sus relatos breves, de estructura teatral (muy dialogados), en los que disecciona a sus también pocos personajes con mirada de entomólogo. Éste es un buen ejemplo de ese modo de hacer. También del perfil inquietante y ominoso que pueden adquirir las situaciones cotidianas que creemos controlar. 
25. LOS GIRASOLES CIEGOS ALBERTO MÉNDEZ (Anagrama, 2004) La posguerra, que ha dado lugar a novelas endebles y conformistas, adquiere una luz nueva en los cuatro relatos -relacionados entre sí, con personajes que reaparecen y situaciones que se reflejan- que forman este libro de aire unitario. La fuerza de las historias narradas está potenciada por un lenguaje de verdadera calidad, sin alardes efectistas. Supuso el descubrimiento póstumo de un autor importante.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Conferencias culturales en Madrid

A semejanza de Juan José Millás y su sección estival en El País donde narraba sus peripecias de navegación por Internet, piélago proceloso por excelencia, el otro día "me metí" en Internet un momento a consultar un dato, tarea simple, en principio. Pasadas dos horas sin moverme del sillón, ni apartar los ojos de la pantalla, hube de confesarme a mí mismo que me había desviado de mi objetivo inicial. Ello no quiere decir que los resultados de aquella pesca no merecieran la pena. Paso a explicitarlos a continuación: En primer lugar descubrí un blog estupendo que recomiendo encarecidamente: Conferencias culturales en Madrid. De ahí, llegué a un magnífico ciclo de conferencias en la Fundación Juan March sobre las catedrales góticas. Por último, revisando la hemeroteca he encontrado la grabación en vídeo de una conferencia reciente de Javier Cercas, uno de mis novelistas preferidos últimamente, sobre uno de sus temas obsesivos: la novela como género. Por supuesto, no se trata de una obsesión exclusiva, también lo es de Vilà-Matas, de Jordi Gracia, como, allende nuestras fronteras, de Jonathan Frantzen. En fin, que lo disfrutéis tanto como yo. La conferencia lleva por título: "En el corazón de toda buena novela hay una pregunta".

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Los adverbios terminados en -mente son palabras derivadas o compuestas?

A la hora de analizar la estructura morfológica de un adverbio terminado en -mente, surge la duda de si considerar este formante culto como un sufijo, en la misma línea que otros procedentes de la lengua latina y griega, o, por el contrario, considerar "mente" como un elemento de composición, teniendo presente su etimología de sustantivo al que se añade un adjetivo femenino y da como resultado un compuesto. La RAE en la Nueva gramática de la lengua española afirma lo siguiente al respecto: "Oscila entre los morfólogos la caracterización formal del segmento -mente, ya que es sufijo para unos, pero elemento compositivo para otros. En efecto mantiene varias de las propiedades que tuvo como unidad léxica independiente, lo que -en opinión de algunos gramáticos- significa que debe asimilarse a los elementos compositivos en la lengua actual. El grado en que se produce esta asimilación es polémico, pero las propiedades que alejan -mente de otros sufijos son claras. En primer lugar, las bases a las que -mente se agrega son adjetivos en femenino, como consecuencia natural del género que corresponde a este sustantivo (tranquila-mente). En segundo lugar, no se da en este proceso derivativo la cancelación de la vocal final de la base que caracteriza la derivación en español ni otras alteraciones similares en los radicales. En tercer lugar, la base léxica sobre la que -mente incide mantiene un acento secundario: l[è]ntam[é]nte [...]. En cuarto lugar, cuando un adverbio en -mente está cuantificado (muy lentamente), el adjetivo se agrupa con el cuantificador para proporcionar la paráfrasis sintáctica que se considera adecuada: muy lentamente significa 'de manera muy lenta' -lo que sugiere la segmentación [muy lenta][mente]- y no, en cambio, 'muy de manera lenta'. A los argumentos que se mencionaron en el apartado anterior suele agregarse la capacidad que posee -mente de elidirse en los grupos coordinados de dos adverbios que contienen esa terminación, como en lisa-ø y llanamente. La elisión era infrecuente en la lengua medieval, pero se daba ya en la clásica y es común en la actual, sobre todo en la escrita."

martes, 25 de diciembre de 2012

Una tensión narrativa que no palidece. Artículo de Eduardo Lago en El País (23.XII.12) sobre la narrativa norteamericana actual

Una tensión narrativa que no palidece. Artículo de Eduardo Lago en El País (23.XII.12) sobre la narrativa norteamericana actual Desaparecidas las figuras colosales de John Updike y Norman Mailer, ¿quiénes son los novelistas norteamericanos vivos más importantes? La unanimidad es imposible, pero un cierto consenso entre quienes tienen autoridad en estos asuntos apunta a que, por la envergadura y peso de sus trayectorias, los narradores estadounidenses más relevantes de nuestro tiempo son Philip Roth, Cormac McCarthy, Don DeLillo y Thomas Pynchon. El hecho de que todos hayan nacido en un intervalo de apenas cuatro años (Roth y McCarthy en 1933, DeLillo en 1936, y Pynchon en 1937) los afianza como los más claros representantes de varias maneras divergentes de entender el arte de la ficción. La lista no resultaría reductiva ni arbitraria, de no ser porque en ella no figura el nombre de una sola mujer. No es un caso aislado. En 2006, The New York Times recabó la opinión de 200 expertos, entre los que figuraba un nutrido número de novelistas, pidiéndoles que identificaran los títulos de las obras de ficción más importantes publicadas en Estados Unidos durante los 25 años anteriores. La novela que obtuvo más votos fue Beloved, de Toni Morrison, seguida de Submundo, de Don DeLillo. Además del de Morrison, la lista incluía tan sólo el nombre de otra escritora, Marilynne Robinson. En cuanto al número de títulos por autor, los tres primeros puestos los ocuparon respectivamente Philip Roth con seis (La contravida, Operación Shylock, El teatro de Sabbath, Pastoral Americana, La mancha humana y La conjura contra América), Cormac McCarthy con cuatro (Meridiano de sangre, más la Trilogía de la frontera) y Don DeLillo con tres (Ruido de fondo y Libra, además de Submundo). La renuencia a reconocer la importancia de las narradoras carece de justificación. No solo es formidable el elenco histórico de las novelistas norteamericanas (Edith Wharton, Gertrude Stein, Willa Cather, Carson McCullers, Flannery O’Connor, Eudora Welty, Grace Paley), sino que el número de autoras que escriben hoy ficción de calidad es similar, si no superior, al de los narradores. La cuestión de fondo es algo tan sencillo como que la historia crítica de la literatura la sigue controlando un establishment claramente masculino. Al cuarteto de autores antes señalados cabe contraponer otro integrado por novelistas que brillan a una altura similar: Joyce Carol Oates, E. Annie Proulx, Marilynne Robinson y Toni Morrison. Con casi 60 novelas y centenares de relatos en su haber, además de innumerables incursiones en todos los géneros literarios, Joyce Carol Oates (1938) es la más prolífica y versátil de las narradoras norteamericanas actuales y una de las de mayor talento. E. Annie Proulx (1935), tenía 55 años cuando publicó su primer libro, una colección de relatos. Su novela Atando cabos (1993) obtuvo los premios Pulitzer y Nacional del Libro. La película basada en su relato Brokeback Mountain, galardonada con un Óscar, la lanzó a la fama. Tras la entrega de su primera novela Marilynne Robinson (1943) esperó 24 años antes de publicar Gilead, con la que obtuvo el Pulitzer en 2004. Autora de tan solo tres novelas, su obra narrativa no va a la zaga de la de ningún autor contemporáneo, hombre o mujer. La afroamericana Toni Morrison, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1993 no necesita presentación. Su última novela, Volver (2012) se publicará próximamente en España. Todos los nombres citados hasta ahora corresponden a figuras con una dilatada trayectoria. Acercándonos a sus herederos con ánimo de discernir en qué dirección se mueve la ficción norteamericana más joven, uno de los nombres clave es el de David Foster Wallace. Su influencia sobre las nuevas generaciones de escritores de todo el mundo es inconmensurable. Autor de La broma infinita (1997), una de las novelas más radicales y audaces de las últimas décadas, Wallace se suicidó en 2008 con tan sólo 46 años. Dejó inacabada El rey pálido. Wallace también tenía su canon particular, integrado por Pynchon, Don DeLillo y dos altos representantes de la metaficción postmoderna: John Barth y Robert Coover, cuyo legado le resultaba problemático. De los realistas, ni rastro. Wallace abrió su reseña de Hacia el final del tiempo, novela publicada por Updike en 1997 con estas palabras: “Mailer, Updike y Roth son grandes machos narcisistas que vislumbran su propio fin con la muerte de la novela como telón de fondo”. El radar de Wallace hacía caso omiso de los misiles lanzados desde el realismo por considerar que se trataba de una opción estética totalmente periclitada y por tanto incapaz para narrar de manera adecuada la complejidad de nuestro tiempo. Con respecto a Barth y a Coover, creía que sus experimentos metaficcionales habían llevado a la novela a un callejón sin salida. En deuda por el contrario con Pynchon y DeLillo, de quienes aprendió a mirar hacia el futuro, pensaba que eran de los pocos autores parte de cuya obra quizá se siguiera leyendo dentro de cien años (en una ocasión efectuó la enigmática observación de que quizás se salvara el 25% de la obra de Pynchon). Situemos todo esto en una perspectiva histórica. En ¿Tolstói o Dostoievski?, su primer libro, George Steiner avanzó la hipótesis de que con el declive de las potencias europeas el testigo de la gran novela pasó a manos de los imperios emergentes de Rusia y los EE UU. Independientemente de que Europa siguió produciendo novelistas de gran envergadura durante mucho tiempo, había algo rabiosamente novedoso en el despertar narrativo de la joven nación norteamericana. A mediados del XIX, una nueva manera de entender el cuento y la novela echan a andar de la mano de Edgar Allan Poe, Herman Melville y Nathaniel Hawthorne, con obras como La letra escarlata y Moby Dick. En el lustro comprendido entre 1850 y 1855 surgen los nombres de Emerson y Thoreau en el ensayo, y Walt Whitman en la poesía. Pocas veces en la historia de la literatura han tenido lugar explosiones de talento de semejante calibre. A lo largo de la centuria siguiente el canon se refuerza con los nombres de Mark Twain y Henry James. Una breve escala en 1925 permite constatar que entre los autores que publicaron aquel año figuraban Hemingway, Faulkner, Scott Fitzgerald y Dos Passos. Lo que más interesa destacar de estos insólitos estallidos de genio colectivo es la persistencia de una serie de tensiones históricas que mueven el arte de la ficción en direcciones antagónicas (Twain: la voz del pueblo, como Whitman; James: la novela cerebral que se investiga a sí misma como medio; Hemingway, cultivador de una prosa de una claridad rayana en lo imposible frente a la extraordinaria opacidad impregnada de poesía de Faulkner). Cormac McCarthy prorroga la lección de Faulkner, de cuyas obras fue editor hasta su muerte; Roth es heredero de un linaje que incluye nombres como Saul Bellow o Bernard Malamud. La mayor colisión entre pulsiones narrativas de signo antagónico probablemente tuvo lugar en la década de los cincuenta del siglo pasado. En 1951 se publica El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, la novela más vendida de la historia de la literatura estadounidense, y en 1955, Los reconocimientos, de William Gaddis, probablemente la menos leída. Esta última es, no obstante, una obra fundamental, sin la que no resulta posible entender ni a Pynchon ni a Foster Wallace. También en 1955 vio la luz Lolita, de Vladimir Nabokov, uno de cuyos segmentos (el recorrido de motel en motel por el corazón del paisaje americano efectuado por la ninfa y su seductor) es una de las dos mejores novelas de carretera de todos los tiempos. La otra es En el camino, de Jack Kerouac, publicada dos años después. Desde entonces hasta hoy, la vitalidad de la narrativa norteamericana no ha dado en ningún momento síntomas de desfallecer. Las novelas publicadas por los ocho grandes nombres invocados antes recorren la segunda mitad del siglo pasado y lo que llevamos del actual (Philip Roth publicó su primera novela en 1959 y Toni Morrison, la última en 2012). Con respecto a las tensiones que siempre han sido el motor de la tradición narrativa norteamericana, la más significativa de los últimos tiempos probablemente sea la mantenida entre David Foster Wallace y su mejor amigo, Jonathan Franzen, cuyos modos de entender el arte de la ficción no pueden estar más alejados. Inicialmente, sus posturas coincidían: se trataba de superar tanto el caduco modelo realista como el de los posmodernistas, que se habían olvidado de que debía haber algún tipo de vínculo entre la página y el mundo. Sus primeras novelas, La escoba del sistema (Wallace, 1987) y La ciudad número 27 (Franzen, 1988), respondían a un mismo orden de preocupaciones. Wallace no tiró la toalla nunca, en tanto que Franzen inició un proceso de regresión hacia formas más convencionales de narrar con Las correcciones (2001) y Libertad (2010), dos novelas que miran al pasado. Escrita antes que estas dos, La broma infinita (1997) dirige su mirada resueltamente hacia el futuro. En cierto modo, se puede decir que cuanto acontece en el panorama de la joven narrativa norteamericana actual toma postura frente a las Escila y Caribdis representadas por estas dos maneras antagónicas de novelar. Las letras estadounidenses siguen sin perder un ápice de vitalidad. El problema mayor a la hora de elaborar una lista de de nombres de interés, es lo que deja fuera. Así las cosas, proclamo que el interés de Richard Powers, Denis Johnson, A. M. Homes y George Saunders obedece a que la audacia de sus innovaciones no ahoga el milagro de su prosa; Chimamanda Adichie y Teju Cole interesan por su visión novelística, no por su raza negra; Jennifer Egan, Colum McCann, Dave Eggers y Jeffrey Eugenides interesan por la potencia de sus narraciones, no por ser blancos; Junot Díaz por su dominio del relato corto, no por ser hispano; la prosa de Thea Obreht cautiva por su vivacidad, no por su jovencísima edad. Por último, confieso que mi admiración por los nativos americanos Louise Erdrich y Sherman Alexie se deriva del hecho de que ambos han sabido preservar en sus historias la voz auténtica de sus tribus. Eduardo Lago es escritor. Este texto es reflejo de sus investigaciones como Catedrático de Excelencia en la Universidad Carlos III de Madrid

viernes, 5 de agosto de 2011

Los mejores blogues literarios del momento, según el suplemento cultural de El Mundo



El Cultural de El Mundo publicó hace una semana una selección de los que un grupo de escritores y críticos literarios conshttp://www.blogger.com/img/blank.gifideran los mejores blogues literarios del momento.

Ahí va la información, que los disfrutéis y vuestras posibilidades de acudir en busca de buenas recomendaciones literarias se multipliquen:

Las mejores bitácoras literarias
Blogs en español más que recomendables

DANIEL ARJONA | Publicado en El Cultural de El Mundo el 29/07/2011

Territorio libre de la Red, Isla Tortuga en ese mapamundi cuyo centro está en todas partes y en ninguna que llamamos Internet, la blogosfera cuenta desde sus inicios con una prefectura poblada por letraheridos y biblioencandilados: la de las bitácoras literarias. Sus ciudadanos -escritores, críticos o sencillamente blogueros- ofician el comentario de lecturas, la crítica y contracrítica, el despliegue intelectual o la magia memorialística. Y cada vez más las pendencias y duelos literarios se cuecen en sus fronteras digitales. Hemos preguntado a treinta de estos nacionales por sus blogs literarios preferidos y el resultado son las siguientes direcciones tan diferentes entre sí como merecedoras de su visita.

Diario de lecturas
Vicente Luis Mora
vicenteluismora.blogspot.com

El Diario de Lecturas apuntó su primera entrada en 2005 con el afán de dar salida a la “crítica efímera”, a los excedentes de producción lectora de Vicente Luis Mora, director del Instituto Cervantes de Marraquech. “Nunca imaginé que lograse la notoriedad que alcanzó después. Con el tiempo, los objetivos cambiaron: intenté renovar el género de la crítica con nuevos formatos, como la video-reseña, el pasadizo intercultural o la hipercrítica, y ampliar el espectro de debate crítico e intelectual. La crítica-blog me parece más libre y expansiva, por sus posibilidades naturales: no tiene límite de espacio, ni de tiempo, ni de formato. Puedes incluir notas al pie, puedes insertar enlaces pertinentes, puedes debatir con el autor del libro, con lectores o con otros críticos, y permite al crítico ser criticado casi instantáneamente”. Facebook y Twitter amplificaron el eco de un blog en donde se invita de cotidiano a clásicos e hipermodernos, en prosa, verso o lo que se tercie, sin estridencias: Karl Kraus, Marco Aurelio, Fernández Mallo, el arte de vanguardia, la coincidencia metaliteraria de citas aparentemente disímiles, la filosofía zombie. La Academia al pie del cañón... o el cañón al pie de la Academia.

Lector Mal-Herido
Juan Mal-Herido
lector-malherido.blogspot.com

Mal-herido es el enragé de las bitácoras literarias, el clásico juerguista que la lía al final de la velada. Pero con una paradójica seriedad de fondo. El escritor Alberto Olmos alumbró a su Mr. Hyde bloguero, Juan Mal-Herido en 2005 con la divisa de “decir tonterías y barbaridades para impugnar el discurso de lo políticamente correcto, esto es, para delatar la inutilidad de cualquier discurso. Si se hacen reseñas literarias, o se parte de la reseña literaria para ir verbalmente en cualquier dirección, es porque nada inspira más la estupidez que leer libros estúpidos”. Seis años de tanta estupidez han convertido el blog de Mal-herido en un peligro público, y no porque la pacatería de Google, que gestiona la web Blogger donde Mal-Herido cuelga su bitácora, le haya colocado tres estúpidos rombos que entorpecen el acceso, sino porque no ayunta con nadie, y a la vez es casi imposible cogerle en flagrante acto de injusticia. El éxito del blog propició además una curiosa evolución contranatura, la publicación en formato libro de las mejores entradas que fueron borradas sin titubeos de la bitácora. Mal-Herido lee bien y cuenta mejor. Sin risas enlatadas. Aunque se comenta que ha perdido mala leche...

La nave de los locos
Fernando Valls
nalocos.blogspot.com

¿Qué anota exactamente Fernando Valls en su bitácora más allá del nido del cuco? No es sencillo agotar una lista tan extensa como heteróclita. Brinda microcuentos y microrretratos, se lanza a exégesis autobiográficas, anota sus paseos berlineses, se arranca por un obituario o por peticiones para nobles causas... Hasta el último recuento había publicado 1.517 entradas, recibido a 826.000 visitantes y contaba con 566 seguidores. Valls explica como “a menudo las entradas vienen determinadas por la actualidad, lo que me parece de interés o simplemente sorprendente o curioso. He intentado siempre que fueran variadas, pero tengo que reconocer que he pensado más en mi propio interés y placer, que en el de los posibles lectores. Casi siempre me he ocupado de asuntos que conozco y, cuando no era así, como en el caso de la música, o la ópera, he extremado mi prudencia. He procurado, al fin y a la postre, que las impresiones vertidas perduren a lo largo del tiempo, conservando algún rasgo de interés, pues no en vano se trata de un repertorio de curiosidades personales escritas con una cierta pasión y, espero, con conocimiento de causa. Si tres años y medio después sigo publicando una entrada diaria en la bitácora no es por las estadísticas, aunque estoy muy agradecido a los visitantes, seguidores y comentaristas, sino por la satisfacción personal que produce la escritura sin otras pretensiones que las del mero placer y el puro entretenimiento”.

Blog de Rafael Reig
Rafael Reig
hotelkafka.com/blogs/rafael_reig

Rafael Reig (Cangas de Onís, 1963) es un encantador. Siguiéndole entrada a entrada gozamos con el mejor espectáculo del mundo, la vida de un escritor tan feliz y deslenguado como culto. En sus memorables posts semanales da buena cuenta de sus borracheras, transcribe con frescura galdosiana sus conversaciones cotidianas, multiplica las fotos de su musa, su hija Anuska, y cuenta, cuenta y cuenta sus lecturas y las asociaciones tan complejas como hilarantes que le provocan. “Me interesaba crear una voz narrativa, un yo, que fuera ficticio (no es exactamente como yo), pero muy verosímil (se parece mucho a mí). Y me interesaba recuperar algo de la frescura de la Ilustración, como Montaigne, una constelación de memorias, ensayo, erudición, humor, cotilleo, crítica, panfleto político, diatriba, lirismo y prosa gamberra, todo revuelto y con la máxima libertad. Estos dos objetivos, en la medida en que se han cumplido, me han traído muchos problemas (los lectores creen que soy yo y se toman todo al pie de la letra) y muchas alegrías (frente a la solemnidad y el encasillamiento, muchos lectores sintonizan con lo que Cervantes llamaba la 'escritura desatada')".

Hemeroflexia
Andrés Trapiello
hemeroflexia.blogspot.com

El que fuera pionero en el arte del dietario exigente, torrencial, polémico y de una irresistible jovialidad se mantenía, sin embargo, reacio a probar su doppelgänger digital, el blog. Pero ha llegado, Hemeroflexia se llama y está escrito con su inimitable y simpática tinta. Advierte Trapiello que “se parece más a un viejo almanaque que a otra cosa. Recuerda un poco en el método a El arca de las palabras, un libro que escribí y publiqué a diario en La Vanguardia. Cada día se publica en el blog algo nuevo, más corto o más largo, glosas, retratos, aforismos, textos de intervención y crítica, prosas poéticas, algún poema, bastantes fotos también, pero poco yo y poca autobiografía. La relación escritura e imagen trata de ser relevante en él. Los asientos o entradas suelen estar escritos tres o cuatro días antes de su publicación, y corregidos durante ese tiempo. Otras veces son de la víspera, pero suele haber poca improvisación. Con frecuencia, ya publicadas las entradas, se corrigen. Las intervenciones de los lectores están sujetas a moderación. El propósito es el mismo que el de la publicación de cualquier otro texto literario. En mi caso este almanaque tiene algo de la respiración de un solitario”.

Libros y bitios
José Antonio Millán
jamillan.com/librosybitios

Referencia de análisis y crítica de la edición actual, fotograma del mundo del libro en el salto sin red a la reconversión digital, el blog de José Antonio Millán es uno de los más longevos de la Red. Desde 2001 reflexiona sobre el libro y la lectura con una mirada múltiple y ambiciosa que va del pasado a un futuro aún por hacer, desde la urgente necesidad de educar en los nuevos paradigmas al papel que jugarán pasado mañana editoriales, libreros, bibliotecas y consumidores. "Mi interés desde hace 10 años ha sido el mismo: qué aporta el medio digital al mundo del libro y de la edición. Para eso hay que mirar al pasado casi tanto como al futuro..."

Moleskine literario
Iván Thays
ivanthays.com.pe

Es el decano en esto de contar a diario lo que uno lee, lo que le leen y qué demonios es eso de leer. Pero es que además al increible Iván Seacher Thays no se le escapa nada. Todo artículo, reseña, comentario, y cualquier cosa publicada del oriente al occidente que trate sobre libros y adlátares es localizada inmediatamente y rebotada en su bitácora. Hasta tal punto que se rumorea el uso que hacen de su trabajo los editores durante el desayuno para enterarse, tantas veces, de “por dónde van los tiros”. El peruano Thays es además un inmejorable bypass entre las dos sanguíneas orillas de nuestra lengua. Sus filias laten en este apresurado resumen de últimos comentarios: las últimas medidas brasileñas en favor de los traductores, la reciente y muy esperada novela del argentino Guillermo Martínez, el arranque del FIL Lima 2011, Czslaw Milosz, Daniel Mordzinki.

El escorpión
Alejandro Gándara
elmundo.es/blogs/elmundo/escorpion/
Es conocido el peligro que supone el aguijonazo de este arácnido que se guarda de la solana bajo los pedregales. Gándara no resulta menos nocivo pero ataca a cara descubierta, sin escondites. Ofrece su blog como “una crítica al aburrido discurso cultural dominante. Con 'recomendados', 'contraindicados' y 'grandes citas'”. Las entradas más leídas que el lector encontrará a la izquierda de su blog son los suficientemente expresivas. Juzguen ustedes: las incompatibilidades entre oralidad y escritura, cómicas y estrafalarias teorías sobre el amor como adaptación al medio y muy expresivas definiciones del Estado como “sistema estamental de rapiña”.

El blog de Patricio Pron
Patricio Pron
elboomeran.com/blog/539/blog-de-patricio-pron

Patricio Pron comparte hospedaje con otros inquilinos en El Boomerang, una de las mejores despensas de blogs de escritores en castellano. Sus trabajados comentarios diseccionan libros y lecturas iluminando sus oquedades y mecanismos ocultos. Partiendo de un libro entronca en una ramificación extraordinaria con la historia de la literatura. “Empecé movido por la curiosidad de saber si un ámbito caracterizado por la respuesta inmediata podía sostener una discusión sobre libros que se caracteriza por no admitir respues- tas inmediatas y superficiales, y también interesado en averiguar si era posible producir allí un tipo de crítica literaria y cultural que (a diferencia de la de los blogs de la última década) no sirviera para la promoción de un grupo de autores o de una estética determinada ni estuviera puesta al servicio de la difusión de prejuicios largamente arraigados”.

El lamento de Portnoy
Javier Avilés
ellamentodeportnoy.blogspot.com

Un blog abierto de par en par. Y es que cuando Javier Avilés tiene demasiado calor para escribir o no ha podido acabarse un mamotreto confiesa sin contricción alguna. Como se sorprende de que sus "reflexiones personales en torno a mis lecturas le interesasen a alguien más que a mi mismo. Todavía me deja estupefacto. El 'éxito' del blog (realizado con ánimo de fracasar) me hace pensar en ocasiones que hay algo que no acaba de funcionar muy bien en la crítica literaria española. Y por extensión en la narrativa".

Blog de Antón de Castro
Antón Castro
antoncastro.blogia.com

Dueño de una bitácora de perfiles austeros y amplios y despejados horizontes, Antón Castro compila textos sembrados aquí y acuyá, sin mucho orden pero en perfecto concierto. Literatura, arte, cómic, poesía, música... Sus penúltimos apuntes lanzan la mirada sobre los cuentos de Poe y Marta Fernández, la biblioteca de Javier Marías, las rutas de Becquer o la Botánica de José A. Conde. Al principio redactaba su blog “a partir de la medianoche. A veces iba a los sitios para contar lo que ocurría. No sabía colocar fotos; aprendí y ahí sigo: el blog es como una segunda vida, un territorio de libertad y de curiosidad, donde completo cosas que en el periódico he tenido que resumir. Antes hacía solo una entrada; ahora realizo varias a cualquier hora del día de casi todo”.

MICRORRÉPLICAS
Andrés Neuman
andresneuman.blogspot.com

La bitácora de Andrés Neuman se ocupa de las relaciones entre los condones y la actual guerra financiera, la penúltima borrachera de Ellroy o de cómo le robó el coche Coetzee... “Pienso la historia del blog como un intento colectivo de reducir las distancias abismales, y por tanto narcotizantes, entre la opinión ciudadana y eso que llamamos opinión pública. Es peligroso delegar totalmente el análisis de la realidad. Ya delegamos demasiadas cosas. Como se ha visto este año, más que esperar al próximo mesías, lo que mucha gente desea es tomar la palabra”.

El blog de Félix de Azúa
Félix de Azúa
elboomeran.com/blog/1/blog-de-felix-de-azua

A sus libros y artículos Félix de Azua sumó una nueva dedicación, tan personal, que, dice, no cobra por ella: la de bloguero. Su objeto es “sobre todo literario, pero los temas suelen ser artísticos, filosóficos y políticos. Soy un lector de blogs más bien dieciochesco: sólo leo los que me interesan por el carácter de quien los escribe. No me importa tanto el contenido como el espíritu que los anima. Con unos medios tan atornillados por los poderes fácticos, sólo en los blogs se encuentran buenos ejemplos de opiniones intempestivas”.

Antonio Muñoz Molina
Antonio Muñoz Molina
antoniomuozmolina-nxb.es

Antonio Muñoz Molina mantiene, cuida y mima un rincón en la Red que transitan multitud de lectores de sus libros. Y tal vez alguno que sólo lo sea de este blog. Como recompensa les brinda, ya desde la home, el llamado blog de los lectores: algo más y algo mejor que los usuales y muchas veces rechinantes comentarios. Por lo demás allí encontramos anotaciones de toda índole. La última conmemora un año desde el estreno de su bitácora. Las siguientes nos traen su relectura de La montaña mágica, un viaje a Roma o los sonidos del verano.

La Medicina de Tongoy
Carlos González Peón
lamedicinadetongoy.blogspot.com

Según Alberto Olmos, “ejemplo de algo tan sencillo como un lector exponiendo sin pudor qué le pareció un libro”. Así es la medicina de Carlos González Peón, se ingiere sin agua, los posibles efectos secundarios suscitan más curiosidad que yuyu y la recuperación del enfermo lector no se asegura pero tampoco importa. Críticas fundamentadas y perfectamente compartimentadas, sin fatigarse con libros innecesarios (que los hay) y de agradabilísima lectura. No olviden su dosis...


Para realizar esta selección de blogs El Cultural preguntó por sus blogs literarios preferidos a: Fernando Aramburu, Milo Krmpotic, Luna Miguel, Javier Calvo, Elvira Navarro, Álvaro Valverde, Alberto Olmos, Antonio Rivero Taravillo, Carlos Salem, Juan Carlos Márquez, Luis Artigué, Lorenzo Silva, Fernando Valls, Ignacio del Valle, Manuel Vilas, Juan Carlos Méndez Guédez, Carlos Marzal, Arcadi Espada, Laura Fernández, Vicente Luis Mora, Juan Francisco Ferré, Rafael Reig, Pilar Adón, Marta Sanz, Patricio Pron, Sergi Bellver, Eloy Tizón, Eugenia Rico, Mercedes Cebrián, José Antonio Millán, Jorge Carrión, Félix de Azúa, Isaac Rosa y Francisco Ferrer Lerín.

lunes, 1 de agosto de 2011

Burundanga, buen teatro para el agosto madrileño


Estos días en el teatro Maravillas puede disfrutarse de una comedia aparentemente falta de pretensiones, ligera e intrascendente, pero que aborda un tema objeto de las reflexiones más sesudas y la principal preocupación de la sociedad española en las últimas décadas: el terrorismo de E.T.A.
Marta Poveda (conocida por el gran público por su papel en las televisivas Escenas de matrimonio ) y Mar Abascal (divertidísima y verdadero puntal sobre el que se sustenta la representación) encarnan a dos jóvenes alocadas compañeras de piso que consiguen un suero de la verdad para dárselo a probar al novio de una de ellas ya que, habiéndose quedado embarazada, quiere asegurarse de que el chico la quiere de verdad y será un ejemplar padre de su hij@.
A Eloy Arenas, siempre excesivo, le va como anillo al dedo su personaje de empresario catalán, antiguo militante en la lucha armada independentista y ahora nostálgico, cerca de su vejez. Completan el reparto Antonio Hortelano y César Camino, quienes construyen unos personajes delirantes, desastrosos como terroristas, a los que, claramente les viene grande el jaleo en que se han metido.
Los mejores momentos recuerdan Bajarse al moro, de Alonso de Santos o la escena de María Barranco y los terroristas chiítas en Mujeres al borde de un ataque de nervios. Galcerán se atreve a hacer humor con un tema, el terrorismo de E.T.A., que tan solo unos años atrás era tabú en la escena española (con la excepción de algún intento serio de Ignacio Amestoy, especialmente La última cena, en 2008, con la cual Burundanga parece compartir motivos argumentales, tamizados por un filtro humorístico).
Todos ellos hacen pasar un gran rato al espectador, sin exigir de él ningún gran esfuerzo, con un argumento que funciona gracias a la mano maestra de Jordi Galcerán, aunque los personajes en esta ocasión están faltos de profundidad psicológica y el humor, fácil y eficaz a partes iguales, se acerca al de un “sketch” de telecomedia. En resumen, una ocasión, de las no muy frecuentes, de disfrutar de buen teatro de estreno en la canícula madrileña.

Las propiedades de la sed, de Marianne Wiggins

 Lo que sigue son unas notas de lectura, a modo de resumen, de la novela Las propiedades de la sed, de Marianne Wiggins. Como tantos libros ...