lunes, 20 de agosto de 2018

Nueva York barato. Día II

Por la mañana, visitamos la Estatua de la Libertad. En este caso sí que es aconsejable madrugar porque hay largas colas para acceder al ferry que lleva hasta allí. Nosotros no lo hicimos y sufrimos las consecuencias en forma de una hora de espera desde que nos pusimos a la cola hasta el momento de subir al ferry, rumbo a Liberty Island (Por cierto, hay que pasar control de seguridad antes de subir al ferry). En el New York City Pass se incluye la visita a la isla de la Libertad, pero si queréis entrar en el interior de la estatua y subir hasta lo más alto, la corona, es necesario adquirir las entradas aparte, y recomendamos que lo hagáis con antelación al mismo día de la visita, porque se suelen agotar. Preved que la visita a las dos islas: Liberty Island y Ellis Island llevará unas cinco horas, más el tiempo que destinéis a visitar el interior de la Estatua de la Libertad, si lo habéis decidido así.


De Liberty Island el ferry te lleva a Ellis Island, donde se visita el Inmigration Museum (visita incluida en el N. Y. City Pass). Desde la llegada en barco, apenas caminando unos centenares de metros en dirección opuesta al Museo de Inmigración hay una vista preciosa del sur de Manhattan y su Skyline. El Inmigration Museum fue el centro de entrada de inmigrantes a los Estados Unidos desde 1892 hasta 1954. 

sábado, 18 de agosto de 2018

Nueva York barato. Día I

Hoy es nuestro primer día completo en New York. Usamos el desfase horario a nuestro favor para aprovechar bien el día y no nos cuesta madrugar.
Primera parada: Empire State Building, cuya visita está incluida en el New York City Pass (Con este pase se incluyen 6 atracciones al precio de 113€ los adultos y 93€ los niños) Y aquí tenemos que hacer un inciso: existen distintos pases que ofrecen "atracciones" agrupadas a un precio determinado, para visitar la ciudad, como si N. Y. fuera un gigantesco parque de atracciones y, en ocasiones, lo parece. Tenéis una comparativa de los pases en el excelente blog Loving New York. En el nuestro, entre las opciones que se ofrecían había dos rascacielos. Decidimos empezar con el Empire State Building a primera hora de la mañana y, como nos han hablado de las maravillosas vistas de la ciudad con las últimas luces del día,  reservamos The Top of the Rock (en el Rockefeller Center) para el atardecer del último día. Llegamos pronto y apenas hay colas para entrar, o eso parece, porque en el interior del edificio se acumula más gente de lo esperado, entre otras cosas, por el control de seguridad que se parece al del aeropuerto. A pesar de todo, en poco menos de media hora estamos arriba. 



Tras bajar callejeamos por la Quinta Avenida, entramos en Macy's a descansar en las butacas de la planta de zapatería. Se agradece el aire acondicionado a pleno funcionamiento. De ahí vamos hasta Pennsylvania Station, vemos los alrededores del Madison Square Garden y paramos a comer en un sitio económico donde dicen que hacen unas pizzas estupendas en New York. Se llama Pizza Suprema  y puedes pedir pizza entera o porciones sueltas de una gran variedad (5$ cada porción, 34 cada pizza).


Por la tarde, pronosticaban lluvia, así que cogimos el metro hacia el Upper East Side, donde se encuentra la Museum Mile o Milla de los museos. Descartamos el Guggenheim, The Frick Collection o la Neue Galerie New York para centrarnos en el Metropolitan Museum of Art. Los museos cierran pronto en general (sobre las 17:00) y por ser viernes, este cerraba a las 21h. (también los sábados cierra más tarde), lo que nos vino de maravilla. Aquí toca hacer otro inciso: aunque las entradas a algunos museos están incluidas en los distintos tipos de N. Y. Pass, hay que recordar que las entradas a estos museos (en concreto, el Metropolitan y el American Museum of Natural History) son libres y gratuitas, y se solicita a los visitantes un donativo para el mantenimiento del museo. Se expresa la cantidad del donativo pero el visitante puede optar por dar una cantidad distinta.




lunes, 13 de agosto de 2018

Nueva York barato. Llegada

Hablar de Nueva York barato es un claro ejemplo de oxímoron, porque no se le puede aplicar el adjetivo barato en absoluto. Pero si eres un enamorado de la ciudad que has visto desde pequeño en multitud de películas y series y decides que ha llegado el momento de ir, aquí se ofrecen una serie de alternativas que pretenden ser económicas.

Estados Unidos es el viaje más importante que hemos hecho en nuestra vida, por lo que empezamos a planificarlo con muchísima antelación. Recomendamos al menos un año, para indagar sobre precios de vuelos y alojamiento para poder elegir la mejor opción. Decidimos  que viajaríamos en el verano, que es cuando acumulamos más días de vacaciones.  La primera decisión que hubimos de tomar era si los vuelos serían directos o con escala. Estuvimos comparando precios bastante tiempo y dejamos escapar alguna buena oportunidad (sobre el mes de noviembre) que más tarde lamentaríamos. Finalmente, compramos  los billetes (500 euros por persona, vuelo directo desde Madrid) a Air France en febrero para viajar a finales de julio en un vuelo operado por Delta Airlines, un gigante estadounidense, aunque una compañía desconocida para nosotros, pero que se reveló como un gran acierto (si viajáis con niños, disfrutarán de las atenciones a bordo, como pantallas individuales con gran repertorio de películas infantiles, almohada y mantita, dos comidas, y bebidas a demanda en las más de 7 horas de vuelo).

La llegada a New York puedes tenerla prevista de antemano o decidir allí. Nosotros aterrizamos en el JFK Airport a mediodía. Habíamos descartado el shuttle (traslado en un vehículo privado, que puede ser o no compartido) por su alto precio y dudábamos entre el metro o un taxi. Pero como viajábamos dos adultos y dos niños, con maletas pesadas, optamos por el taxi. Nos costó 60$ al barrio de Queens, propina incluida.

La elección del hotel también tenía su relevancia. Descartamos Manhattan para abaratar el precio y nos alojamos en una habitación cuádruple con cocina y baño individual en Home2 Suites by Hilton Long Island ubicado en el barrio de Queens (frontera con el de Long Island), junto a un nudo ferroviario, en una zona no muy bonita (no hagáis caso de su publicidad de vistas a Manhattan; las vistas existen desde la terraza, pero os decepcionarán). El hotel estaba cercano al acceso a Manhattan por el famoso puente Ed Kock Queensboro Bridge, a 5 kilómetros del acceso a Central Park por la W 57 Street (el que está enfrente del archiconocido Hotel Plaza). Cogíamos el metro en la estación de Queens Plaza donde dos líneas de metro diferentes te ponen en Manhattan en 20 minutos. En cuanto al transporte, nosotros hemos utilizado el metro y el autobús. La tarjeta Metrocard es muy recomendable. Por 32 $ por persona ofrece viajes ilimitados durante una semana.

De manera que, tras llegar al hotel y dejar las maletas, nos fuimos corriendo y ansiosos al metro para plantarnos por vez primera en la Gran Manzana. El momento de subir las escaleras del metro y encontrarnos en Times Square fue mágico. Eso sí, prevenid que la avalancha de gente que encontraréis a cualquier hora que vayáis no os quite parte de su encanto.


Después de unas cuantas fotos, nos encaminamos a Central Park, aunque hacía muchas horas que habíamos salido de nuestra casa en España, aún nos quedaban fuerzas para pasear por la parte sur del Parque, tomarnos el consabido perrito caliente y pasar de camino al metro por la fachada del Hotel Plaza y saciar nuestra curiosidad sobre cómo sería la Torre Trump.  



martes, 10 de abril de 2018

Mi gran familia europea, de Karin Bojs

Karin Bojs es una periodista sueca y directora de una prestigiosa revista de divulgación científica. Fue en el entierro de su madre, ante la visión del reducido número de familiares directos, donde surgió la idea de rastrear sus antepasados remontándose en el tiempo hasta nada menos que 54.000 años atrás. Dicha proeza solo es posible merced a los avances científicos en el campo de la Genética y el encargo a distintas empresas de estudios genéticos propios. Así, Karin Bojs hace un entretenidísimo relato de nuestra Prehistoria, deteniéndose en los orígenes africanos y los éxodos sucesivos con paréntesis temporales más o menos amplios entre unos y otros; la diseminación de las ramas de neandertales por diferentes emplazamientos de la actual Europa. Por el camino, se abordan la importancia del transporte de personas, animales y mercancías en rudimentarias embarcaciones, el uso de la rueda y el carro y el caballo con diferente finalidad. Repasa los hitos de la Paleontología: Atapuerca, Cro-Magnon,  las pinturas rupestres de Lascaux, Altamira, los monumentos megalíticos como Stonehenge, antepasados inolvidables como el arquero de Amesbury, Otzï, el hombre de hielo. Abordando las teorías más innovadoras envolviéndolas con una manera de contar dinámica y asequible para el lector profano en la materia, se pasa revista a los hecho más significativos como la convivencia entre neandertales y sapiens, los inicios de la agricultura, la ganadería, la primera elaboración de cerveza, la indagación sobre el vasco como la lengua de los primeros agricultores que migraron hasta la Europa más occidental, y más cuestiones interesantes que harán las delicias de los lectores interesados en la Prehistoria.

Nueva York barato. Día II

Por la mañana, visitamos la Estatua de la Libertad. En este caso sí que es aconsejable madrugar porque hay largas colas para acceder al fe...