lunes, 8 de septiembre de 2008

Lecturas de verano: Asesinos sin rostro, de Henning Mankell


Encontramos en Henning Mankell a un autor clave del género de la novela negra en los últimos años. Sueco, polifacético (es director del Teatro de Maputo, Mozambique), ha conseguido la difícil circunstancia de ser respetado por la crítica y que sus libros se vendan como churros en los grandes almacenes y en las librerías más reputadas de medio mundo.
Y todo gracias a la creación del personaje del inspector Kurt Wallander en la novela Asesinos sin rostro (1991). A ésta siguieron casi una decena de libros con el mismo protagonista. En Asesinos sin rostro, Kurt Wallander ha de resolver el crimen de un matrimonio de granjeros que han sido torturados sin que se conozca móvil, ni testigos de lo acaecido. De fondo, el panorama de una Suecia cambiante, donde fenómenos como la inmigración cambian la percepción de seguridad para sus habitantes o, al menos, para los integrantes de las fuerzas policiales suecas.
Por cierto, para los que unen el gusto por la novela negra de Mankell y Donna Leon con el placer de viajar, la web de viajes de El País sugería hace un par de años una visita a Sicilia y Escania para conocer de cerca algunos de los escenarios de las novelas más interesantes de los últimos años.

1 comentario:

José Luís Romero dijo...

...En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo...
...Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida...
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.

http://minovelanegra.blogspot.com/

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