sábado, 18 de agosto de 2018

Nueva York barato. Día I

Hoy es nuestro primer día completo en New York. Usamos el desfase horario a nuestro favor para aprovechar bien el día y no nos cuesta madrugar.
Primera parada: Empire State Building, cuya visita está incluida en el New York City Pass (Con este pase se incluyen 6 atracciones al precio de 113€ los adultos y 93€ los niños) Y aquí tenemos que hacer un inciso: existen distintos pases que ofrecen "atracciones" agrupadas a un precio determinado, para visitar la ciudad, como si N. Y. fuera un gigantesco parque de atracciones y, en ocasiones, lo parece. Tenéis una comparativa de los pases en el excelente blog Loving New York. En el nuestro, entre las opciones que se ofrecían había dos rascacielos. Decidimos empezar con el Empire State Building a primera hora de la mañana y, como nos han hablado de las maravillosas vistas de la ciudad con las últimas luces del día,  reservamos The Top of the Rock (en el Rockefeller Center) para el atardecer del último día. Llegamos pronto y apenas hay colas para entrar, o eso parece, porque en el interior del edificio se acumula más gente de lo esperado, entre otras cosas, por el control de seguridad que se parece al del aeropuerto. A pesar de todo, en poco menos de media hora estamos arriba. 



Tras bajar callejeamos por la Quinta Avenida, entramos en Macy's a descansar en las butacas de la planta de zapatería. Se agradece el aire acondicionado a pleno funcionamiento. De ahí vamos hasta Pennsylvania Station, vemos los alrededores del Madison Square Garden y paramos a comer en un sitio económico donde dicen que hacen unas pizzas estupendas en New York. Se llama Pizza Suprema  y puedes pedir pizza entera o porciones sueltas de una gran variedad (5$ cada porción, 34 cada pizza).


Por la tarde, pronosticaban lluvia, así que cogimos el metro hacia el Upper East Side, donde se encuentra la Museum Mile o Milla de los museos. Descartamos el Guggenheim, The Frick Collection o la Neue Galerie New York para centrarnos en el Metropolitan Museum of Art. Los museos cierran pronto en general (sobre las 17:00) y por ser viernes, este cerraba a las 21h. (también los sábados cierra más tarde), lo que nos vino de maravilla. Aquí toca hacer otro inciso: aunque las entradas a algunos museos están incluidas en los distintos tipos de N. Y. Pass, hay que recordar que las entradas a estos museos (en concreto, el Metropolitan y el American Museum of Natural History) son libres y gratuitas, y se solicita a los visitantes un donativo para el mantenimiento del museo. Se expresa la cantidad del donativo pero el visitante puede optar por dar una cantidad distinta.


   El Metropolitan Museum nos tocó la fibra más sensible y nos causó una impresión imborrable. Poca broma con el Met: es el museo más frecuentado de Nueva York y está entre los cinco museos de arte más visitados del mundo. Posee más de dos millones de obras y serían necesarios varios días para visitarlo en su totalidad. Es difícil quedarse con unas cuantas obras. Empezaremos por decir que alberga en su interior un templo egipcio (la pieza más antigua de todo el museo), como consecuencia del desmontaje piedra y piedra y traslado en 1960 por la inundación del valle donde se hallaba originariamente. Se trata del templo de Dendur (construido en el siglo I, por encargo del emperador Augusto) y seguiría la misma suerte que sus tres templos hermanos: el templo de Debod  sería trasladado a Madrid, otro a Turín y el último a Leiden (Países Bajos). Por otro lado, el Met posee uno de los mejores fondos en arte africano y de Oceanía del mundo, cuya visita es más que recomendable.
    En su plantas superiores, el Met presenta tesoros sin fin, sobre todo pictóricos: entre los pintores flamencos, Jan Van Eyck, Rembrandt (con su famoso Autorretrato), o Vermeer (Mujer con aguamanil). Hay que destacar la presencia de los españoles El Greco, Velázquez y Goya. Y para finalizar, los impresionistas franceses Monet, Cézanne. También Van Gogh, con su obra Los girasoles.
   Del clasicismo, señalaremos el Hombre con arpa (en la foto), procedente de las islas Cícladas y con casi 5000 años de antigüedad; también en la foto, Cabeza de mármol de un general griego (siglos I o II d. C.). En cuanto a la Edad Media, encontraremos una colección de armaduras y armas que garantizan un buen rato a los más pequeños. En la parte inferior de la foto, a la derecha, aparece un ejemplo del uso libérrimo que hacen los comisarios del museo para exponer los fondos, y que, en nuestra opinión, sería impensable en cualquier museo europeo con fondos medievales. Se trata de dos piezas de origen diferente (hay un amplísimo repertorio de piezas medievales de arte religioso procedentes de Francia y España, y que han llegado a Estados Unidos por métodos cuestionables, cuando no directamente ilegales) En este caso, se trata de un tríptico pictórico deteriorado al que le falta la imagen inferior del cuerpo central. Se decide incorporar una talla en madera policromada de una virgen con el niño Jesús, imagen de la que el tríptico sería una especie de marco. Estéticamente, aceptable a los ojos del visitante; una atrocidad para cualquier aficionado riguroso a la historia del arte. Sobre la peculiaridad de los norteamericanos para entender el arte medieval europeo podríamos hablar también en un apéndice del museo llamado The Cloisters Museum (a algunos kilómetros de distancia del Met), pero de este tema no podemos hablar aquí. Volveremos sobre ello en otra ocasión.
 

    
  

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