A semejanza de Juan José Millás y su sección estival en El País donde narraba sus peripecias de navegación por Internet, piélago proceloso por excelencia, el otro día "me metí" en Internet un momento a consultar un dato, tarea simple, en principio. Pasadas dos horas sin moverme del sillón, ni apartar los ojos de la pantalla, hube de confesarme a mí mismo que me había desviado de mi objetivo inicial. Ello no quiere decir que los resultados de aquella pesca no merecieran la pena. Paso a explicitarlos a continuación: En primer lugar descubrí un blog estupendo que recomiendo encarecidamente: Conferencias culturales en Madrid. De ahí, llegué a un magnífico ciclo de conferencias en la Fundación Juan March sobre las catedrales góticas. Por último, revisando la hemeroteca he encontrado la grabación en vídeo de una conferencia reciente de Javier Cercas, uno de mis novelistas preferidos últimamente, sobre uno de sus temas obsesivos: la novela como género. Por supuesto, no se trata de una obsesión exclusiva, también lo es de Vilà-Matas, de Jordi Gracia, como, allende nuestras fronteras, de Jonathan Frantzen. En fin, que lo disfrutéis tanto como yo. La conferencia lleva por título: "En el corazón de toda buena novela hay una pregunta".

A la hora de analizar la estructura morfológica de un adverbio terminado en -mente, surge la duda de si considerar este formante culto como un sufijo, en la misma línea que otros procedentes de la lengua latina y griega, o, por el contrario, considerar "mente" como un elemento de composición, teniendo presente su etimología de sustantivo al que se añade un adjetivo femenino y da como resultado un compuesto. La RAE en la Nueva gramática de la lengua española afirma lo siguiente al respecto: "Oscila entre los morfólogos la caracterización formal del segmento -mente, ya que es sufijo para unos, pero elemento compositivo para otros. En efecto mantiene varias de las propiedades que tuvo como unidad léxica independiente, lo que -en opinión de algunos gramáticos- significa que debe asimilarse a los elementos compositivos en la lengua actual. El grado en que se produce esta asimilación es polémico, pero las propiedades que alejan -mente de otros sufijos son claras. En primer lugar, las bases a las que -mente se agrega son adjetivos en femenino, como consecuencia natural del género que corresponde a este sustantivo (tranquila-mente). En segundo lugar, no se da en este proceso derivativo la cancelación de la vocal final de la base que caracteriza la derivación en español ni otras alteraciones similares en los radicales. En tercer lugar, la base léxica sobre la que -mente incide mantiene un acento secundario: l[è]ntam[é]nte [...]. En cuarto lugar, cuando un adverbio en -mente está cuantificado (muy lentamente), el adjetivo se agrupa con el cuantificador para proporcionar la paráfrasis sintáctica que se considera adecuada: muy lentamente significa 'de manera muy lenta' -lo que sugiere la segmentación [muy lenta][mente]- y no, en cambio, 'muy de manera lenta'. A los argumentos que se mencionaron en el apartado anterior suele agregarse la capacidad que posee -mente de elidirse en los grupos coordinados de dos adverbios que contienen esa terminación, como en lisa-ø y llanamente. La elisión era infrecuente en la lengua medieval, pero se daba ya en la clásica y es común en la actual, sobre todo en la escrita."

Blogger Template by Blogcrowds