Tres amigos, antiguos compañeros de farras universitarias, fuimos al teatro Valle-Inclán el pasado 19 de junio. Como suele suceder en estos casos, a la salida del espectáculo estábamos de acuerdo en algunas apreciaciones y discrepamos en otras. Convinimos en que, de las tres piezas representadas, la que mejor conserva el tono poético que impregna todo el teatro de Valle-Inclán es Ligazón, merced a la propuesta escénica de Ana Zamora, que tiene el elemento acuático como protagonista (se camufla una pileta en mitad del proscenio y la acción se desarrolla en torno a ella) y una protagonista femenina que seduce e inquieta a la vez, destacada sobre el resto del reparto.

La cabeza del Bautista de Alfredo Sanzol, equilibra lo poético y lo cómico, recoge el humor que rezuman los textos dramáticos de Valle y propone una puesta en escena sesentera y "pop". Conforme los mozos bailarines desaparecen de escena se presenta desnudo el conflicto y se avanza hacia el trágico final: la risa se transmuta en llanto y todo termina donde empezó, en el huerto de limoneros.

Salva Bolta opta por una Rosa de papel gamberra e irreverente, en la que opta por romper el equilibrio entre lo poético y lo cómico del lado de lo cómico. Simeón Julepe es un personaje excesivo y a tal exceso se aplica el actor Marcial Álvarez con tesón. Subtitulada "Melodrama para marionetas", los actores, caricaturizados, gritan, hacen muecas y remedan muñecos de trapo.
¿Consigue el montaje el propósito de Valle de escandalizar, "épater le bourgeois", a un espectador actual? A este respecto, no nos poníamos de acuerdo. Uno de nosotros pensaba que a la sociedad actual no le escandaliza un crucifijo que lanza luces de colores cual dispositivo de discoteca, ni el personaje de la difunta Encamada como actualización carnal y voluptuosa de Cristo (véase la foto anterior), ni Simeón Julepe exhibiendo un monumental falo de trapo, agitándolo ante el público antes de entregarse a la cópula necrófila. Para los otros dos, los directores, sobre todo, Salva Bolta, habían encontrado la fórmula transgresora de remover al espectador del siglo XXI, fiel a la intención primigenia de Valle. En los momentos que acabamos de comentar hubo desfile de espectadores (algunos de ellos de avanzada edad) hacia la salida. Su expresión denotaba rechazo y/o decepción. ¿Se sentían escandalizados?
Nota: Tomamos las imágenes de la bitácora www.larepublicacultural.es


A partir del próximo 10 de junio y hasta el día 28 vuelve otra muestra de teatro áureo a la ciudad complutense, este año en una edición conmemorativa de Lope de Vega y su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, de cuya publicación se celebra este año el IV centenario.
Puedes consultar el programa de este certamen en el siguiente enlace.
El festival ofrece el 11 de junio un estreno interesante: El sueño de una noche de verano, del grupo Ur Teatro y su directora Helena Pimenta(pincha aquí para conocer su web, magnífica, por cierto).


Degusto los artículos de Sánchez Ferlosio en El Paísde la misma manera que un catador de vinos el último caldo de su bodega preferida. Es un sabio del lenguaje, de la filología, un filólogo en el sentido etimológico del término, un amante de la palabra. Sólo recuerdo devoción semejante en la dedicada al recordado Lázaro Carreter y su colección de El dardo en la palabra.
En su último libro nos propone temas como la historia, la guerra, la religión, el derecho y el fanatismo, todo ello pasado por el tamiz del degustador de palabras y expresiones: en el gigantesco ensayo que supone God & gunhay reseña de libros (el libro II es una confrontación entre la concepción historiográfica de Polibio y la que subyace en la Filosofía de la Historia, de Hegel; en el libro V, se habla del ensayo La política como vocación, de Max Weber); hay también análisis de textos literarios, como un fragmento de El laberinto de Fortuna, de Juan de Mena, análisis filológico de viejos refranes castellanos, como "corneja posada non face agüero", o "potro que ha de ir a la guerra, ni lo come el lobo ni lo aborta la yegua". Nuestro autor se siente en su salsa manejándose entre anfibologías, enunciados locutivos o perlocutivos, o el enroque de complemento directo (eso sí, el autor reconoce que su uso del lenguaje es peculiar: así es como "en mi jerga se designa").



Siendo Ferlosio un escritor que se prodiga poco -Enrique Vila-Matas no tendría inconveniente en incluirlo en su catálogo de Bartlebys-, es motivo de alegría para sus lectores la aparición de un libro, como este God & gun, que el propio autor presenta a sus lectores de la siguiente manera:
"Barack Obama dijo de algún estado norteamericano que, deprimido y aburrido por la recesión y por el paro, se había abandonado al culto de Dios y al culto de las armas; de ahí he sacado yo el título God & Gun, que además me parece un lema ideal para un escudo de Estados Unidos. Yo también, sin embargo, entre los quince y los veinte años, era tan religioso como apasionado de la escopeta; por la conjunción de estas dos cosas, mi padre me comparaba con Nemrod y me hacía fiestas recitándome aquello de Génesis 10, 9: «Nemrod, vigoroso cazador a los ojos del Altísimo». Estos apuntes empezaron siendo un artículo de respuesta a otro de Fernando Savater, pero ya se sabe que los grafómanos o plumíferos estamos expuestos a la pulsión de desviarnos con cualquier pretexto que se cruce, y ya no puede saberse adónde iremos a dar. Había empezado a principios del 98, pero la oscuridad y la tristeza me cortaron en seco sin acabar el año. Escribí otras muchas cosas, pero la incertidumbre y el escepticismo crecientes que son propios de todo envejecer no me dejaron volver a aquello hasta cumplir los ochenta años: no sé qué impulso me llevó a rematar el actual Libro VII y escribir, como en unos dos meses, todo el VIII, no puedo tan siquiera imaginar cuán distinto del que habría podido prever hace diez años. Rafael Sánchez Ferlosio regresa con un ensayo deslumbrante sobre la historia, la guerra, la religión, el derecho y el fanatismo (pasado y presente)."

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