En una entevista a Andrew Wylie publicada en El País, el agente literario más poderoso del mundo, que cuenta entre sus representados a Saul Bellow, John Cheever, el español Antonio Muñoz Molina y recibe como apodos más o menos cariñosos los de Chacal, Perro rabioso, o Carro de basura, se queja de la falta de ética de los agentes literarios en España, proclama su veneración por el autor y critica el corporativismo y el amiguismo entre editores como una lacra que ha sufrido la edición en España en las últimas décadas cuyos principales perjudicados han sido los escritores. A la vez, reconoce a la agente literaria española por antonomasia, la todopoderosa Carmen Balcells y muestra sus intenciones de plantear batalla en España. Como muestra, un botón: desde primeros de noviembre es el tenedor de los derechos de Roberto Bolaño.
Aprovechando la cita de Frankfurt (verdadero centro del comercio del libro en este mundo globalizado), nos parece oportuno aconsejar algunas lecturas para conocer un poco más el panorama editorial en España en las últimas décadas.
Afortunadamente a los editores españoles les ha dado por escribir sus memorias, lo que nos ayudará no poco en la tarea que nos hemos propuesto.

Comencemos por Esther Tusquets, directora hasta época reciente de la editorial Lumen (que fue vendida a un grupo editorial poderoso, el pez grande se come al chico frecuentemente) y autora de Confesiones de una editora poco mentirosa (Barcelona, RQUER Editorial, 2005): esta editora y últimamente novelista de éxito, procedente de una familia acomodada de la burguesía barcelonesa, cuenta el origen casual de su tarea editorial, más como divertimento que como proyecto profesional. En efecto, el grupo de jóvenes que conformaron la "gauche divine" catalana, mezclaron trabajo y amistad en la edición de una serie de títulos y colecciones. En sus páginas aparecen nombres como Jorge Herralde, Carlos Barral y el nacimiento de la editorial Tusquets, fruto del trabajo del matrimonio formado por Óscar Tusquets y Beatriz de Moura (una de las grandes popes de la edición castellana en el momento).

El libro Por orden alfabético. Escritores, editores, amigos (Barcelona, Anagrama, 2006), de Jorge Herralde no es propiamente un libro de memorias, sino una compilación de presentaciones, prólogos, conferencias y textos escritos ad hoc por esta figura central de la edición española que se ha prodigado poco como escritor pero puede presumir de tener en su agenda nombres como Álvaro Pombo, Vila-Matas, Rafael Chirbes, José Antonio Marina, mi idolatrado Roberto Bolaño y autores en lengua extranjera de la talla de Kapuscinski, Tom Wolfe, Julian Barnes o Claudio Magris. A través de estos primeros espadas (valga el término taurino), repasa Jorge Herralde su actividad editora al frente de Anagrama desde sus tímidos inicios en la Barcelona de la "gauche divine" que guerreaba contra los últimos coletazos del franquismo hasta el rotundo éxito actual de la editorial.

Alejándonos de Barcelona, pero no mucho, citemos "last but not least", al argentino Mario Muchnik con su obra Lo peor no son los autores (Madrid, Taller de Mario Muchnik, 2007). En esta obra, cuyo autor subtitula Autobiografía editorial, se recogen las experiencias de un todoterreno de la edición en España, un ser libérrimo, avefénix de las letras españolas que ha salido por la puerta de atrás de Seix Barral y de Anaya, ha fracasado en el empeño de levantar su propia editorial: Mario Muchnik y actualmente trata de sobrevivir con el experimento Taller de libros de Mario Muchnik. A este editor debemos uno de los testimonios más esclarecedores sobre la política de premios de las editoriales en España, en concreto, el Premio Planeta. La anécdota puede consultarse en el suplemento El Cultural del periódico El Mundo y tiene como actores a Fernando Lara, Juan Benet, Pere Gimferrer y el mismo Muchnik.
Nos despedimos recomendando un artículo del profesor de la Autónoma de Barcelona, Andrés Murillo sobre el panorama editorial en España, la necesidad de reconocer a Barcelona como capital editorial del reino sin competencia posible de Madrid y la sugerencia de fijar la Ciudad Condal como sede permanente del Salón del Libro español, Liber.


Estupenda propuesta cinematógrafica para quien tenga pensado recuperar el viejo hábito de acudir a las salas de cine, por estos días más vacías que el desierto de Arizona.


Torrejón de Ardoz comienza la temporada de teatro por todo lo alto con la representación de La señorita Julia, del dramaturgo sueco August Strindberg. El montaje está protagonizado por María Adánez, actriz que ha cosechado éxitos tanto en televisión como en teatro, y ha sido dirigido nada menos que por Miguel Narros, uno de los grandes de nuestro teatro y alguien que lo ha sido todo, desde muy joven: actor (su físico y su voz, imponentes, lo justificaban tanto como su talento) y escenógrafo, figurinista y sobre todo, gran director. De su experiencia en el TEU y en la compañía Pequeño Teatro pasa a fundar en 1960 el Teatro Estudio de Madrid en 1960, junto con Willliam Layton. Después vendrán la dirección del Teatro Español, el Teatro Estable Castellano, en 1992 la grandiosa Fiesta barroca en la Plaza Mayor de Madrid y un sinfin de representaciones, exitosas las más de ellas. Nosotros lo conocimos en 2007, en una deliciosa conferencia-recital con Verónica Forqué en los cursos de verano de El Escorial y allí mostró una vitalidad y una energía de las que ha hecho sus mejores armas.
Magnífica ocasión de disfrutar del teatro de primer nivel con un texto sobresaliente, una dirección de lujo, y una interpretación a la altura de las circunstancias.
(*Fuente: Teatro español de la A a la Z, de Javier Huerta Calvo, Emilio Peral Vega y Héctor Urzáiz Tortajada; Madrid, Espasa, 2005)

El Mundo está loco, loco, loco


Hoy posteo al estilo de mi amigo Juan Argelina, sólo que él lo aplica a temas trascendentes y a mí lo único que se me ha ocurrido ha sido esta entrada chorra titulada como la película de Stanley Kramer para calificar la nueva iniciativa de la página de necrológicas del periódico El Mundo. En tiempos de crisis hay que aguzar el ingenio para incrementar los ingresos, así que los responsables de mercadotecnia del citado medio han pergeñado el Pésame SMS. ¿Modo de empleo? El siguiente: consúltese la sección de esquelas y al encontrar el nombre de algún conocido, envíe un SMS con las palabras MI PÉSAME + código del finado. Un mensaje de condolencia llegará a la familia al instante.
Al hilo de esto, Ernesto Caballero dirige y produce Maniquís [sic]desde el 17 de septiembre en el teatro Arenal: toda una crítica al consumismo construida sobre el diálogo de cinco maniquíes que cobran vida cuando los grandes almacenes en que se encuentran se vacían de público obsesionado por comprar, comprar, comprar.
Un autor todoterreno este Caballero. El miércoles 8 de octubre iré a escuchar su conferencia en la presentación del Instituto del Teatro de Madrid, que dirige Huerta Calvo. Si coincido con él, tal vez le comente el asunto de las esquelas y el pésame SMS de El Mundo. Seguro que con poco más, saca de su fabulosa pluma un par de obras de teatro, o tres.

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